Tiempo recobrado

Pacto con el diablo

Europa no debería olvidar que el apaciguamiento no funciona frente a los enemigos que quieren destruirla

Pedro García Cuartango
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Hace ahora 80 años se firmó en Moscú uno de los pactos más ignominiosos de la historia: el acuerdo de no agresión entre la Alemania nazi y la Unión Soviética de Stalin. Los documentos suscritos incluían un apéndice secreto por el que ambas potencias se dividían Polonia, invadida una semana después por la Wehrmacht. De un plumazo, ambos regímenes pasaron de enemigos irreconciliables a socios estratégicos. El propio Hitler expresó su admiración por el dictador soviético, al que tachaba de líder fuerte frente a Chamberlain y Daladier, a los que consideraba débiles y dubitativos.

El pacto entre Molotov y Ribbentrop provocó el estupor y la desolación entre los militantes comunistas europeos, que no podían comprender como Stalin se aliaba con

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