PACIENCIA Y BARAJAR

Por Jaime CAMPMANY
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POCO a poco, con paciencia y constancia, van cayendo los wanted de la baraja siniestra de Sadam Husein. Unos se entregan de manera voluntaria y seguramente otros son señalados por las delaciones, vae victis. Las últimas noticias daban cuenta de la detención de dieciocho de estos wanted cuya cabeza tiene precio, una tercera parte de los 55 naipes con los que el dictador iraquí jugaba su tute de esclavitud y muerte. Lo más probable es que al final caigan todos o casi todos y que Bush complete su baraja, a falta quizá del desaparecido as de picas.

Porque permanece la duda sobre el destino que ha sufrido el propio Sadam, de quien, al igual que del marinero rubio como la cerveza de la famosa canción de Conchita Piquer, nadie sabe decir si está vivo o muerto, y tampoco han aparecido sus hijos, uno de ellos, el más amado, preconizado quizá como delfín del dictador. En cambio, se encontró muerto ese primo de Sadam al que apodaban «el Químico», artífice de la masacre de kurdos con armas biológicas, que ése habría sido un buen naipe para los buscadores de recompensas.

El último wanted que ha caído en manos del Ejército aliado es la única dama de la baraja siniestra. Se llama Huda Salih Mahdi Ammas, toma nísperos musulmanes, pero también tiene un apodo que hace referencia a su dedicación. Es conocida como «miss Ántrax», estudió microbiología en América y fue rectora de la Universidad de Bagdad. Su indudable belleza es dura y fría, y produce, incluso contemplada en fotografía, el escalofrío de la crueldad. Una alhaja de señora, la única que en un pueblo que mantiene un humillante desdén hacia la mujer ha compartido con Sadam la mesa de las grandes decisiones políticas.

Su personalidad se confunde con otra dama, la llamada Rihab Rashida Taha, igualmente experta en armas químicas y biológicas, y conocida con otro apodo, concretamente el de «Doctora Germen». No se conoce muy exactamente la relación entre ambas ni su cometido específico en el régimen de Sadam. Ese misterio lo planteaba ayer Luis Ignacio Parada en estas mismas páginas. El caso es que los dos cerebros dedicados al estudio, experimentación y perfeccionamiento de las armas biológicas y químicas son cerebros femeninos. La Historia enseña que el uso del veneno siempre ha sido vocación y privilegio femenino. Sea como sea, entre damas anda el juego, y una vez cazada la envenenadora «miss Ántrax», y buscada, se supone, la «doctora Germen», a lo mejor las tropas de Bush dan con los misteriosos depósitos de las cacareadas armas químicas.

Irán cayendo, claro, los wanted de la baraja. Será cuestión de paciencia y constancia. Paciencia y barajar. Lo que todavía no sabemos es lo que harán con ellos los vencedores, ni quién será el fiscal que les acuse de sus crímenes, ni qué tribunal los juzgará si es que van a ser juzgados. Será un pequeño Nüremberg contemplar a toda la baraja siniestra sentada en un banquillo. Claro está que ese banquillo, ese juicio y las indudables condenas no quedarán completos y tranquilizadores hasta que no se sienten allí los dos máximos personajes siniestros de la tragedia: Sadam Husein y Osama Ben Laden. Lo demás de la baraja es baza menor.