Otro pacto en peligro

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EL ministro Ángel Gabilondo presentó ayer una propuesta definitiva para el Pacto Educativo, que incluye doce objetivos y 148 acciones específicas, además de una memoria económica. El titular de Educación se reunió sucesivamente con el Consejo Escolar del Estado, los consejeros autonómicos, los sindicatos y los grupos parlamentarios en una jornada maratoniana que pretende escenificar la voluntad del Gobierno, y muy especialmente de Rodríguez Zapatero, según recordó de forma expresa el ministro. Después de muchos debates, las cosas están más o menos como al principio. A pesar de que se plantean medidas razonables, se echa de menos un proyecto coherente y falta la voluntad política imprescindible para abordar las grandes cuestiones derivadas de la organización territorial del Estado. No hay medidas concretas sobre la autoridad de los profesores y la libre elección del centro, con lo cual no es suficiente lanzar ahora un documento lleno de retórica con escaso contenido. El texto sufre el lastre superable de la ambigüedad y la generalización, puesto que tampoco se compromete en materias determinantes como la Educación para la Ciudadanía, la armonización de las enseñanzas básicas en toda España o el tema de la lengua, limitándose en este caso a formular el buen deseo de que los alumnos dominen el castellano y la lengua cooficial en las comunidades bilingües. Falta en definitiva el impulso para liderar una auténtica reforma y se presenta en cambio un conjunto de medidas yuxtapuestas, algunas positivas y otras simples ocurrencias para salir del paso. ABC ha defendido reiteradamente la necesidad de un Pacto de Estado por la Educación. Sería injusto no reconocer la buena voluntad del ministro y el trabajo desplegado a lo largo de los últimos meses. Sin embargo, tampoco las circunstancias políticas son propicias, puesto que estamos ya en la segunda mitad de la legislatura y la posibilidad de acuerdos se aleja a medida que se acercan las elecciones. Es lógico que la oposición se resista a ser utilizada para una foto a mayor gloria de Rodríguez Zapatero, como ha ocurrido hace poco con el Pacto de «Zurbano» y otras cuestiones aprovechadas al servicio de la propaganda gubernamental. La renuncia a «blindar» el pacto con una mayoría cualificada en el Congreso tampoco ayuda a crear el ambiente adecuado. Por unas y otras razones, es fácil pronosticar que esta propuesta de pacto tampoco llegará a la meta, a pesar de que la comunidad escolar y el conjunto de la sociedad española reclaman con urgencia un acuerdo de fondo entre los grandes partidos.