Tribuna abierta

El origen catalán de la Agencia EFE

«Fabra, además de ser pionero por modernizar el periodismo español en el último tercio del siglo XIX, también lo fue en la ciencia ficción española»

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Este año celebramos el centenario de la Agencia de Noticias Fabra (1919), que tiene su origen en la primera agencia de noticias española, denominada «Centro de Corresponsales», fundada por el periodista catalán Fabra y Deas en 1865. Procedía de una ilustre familia catalana que fue determinante en el desarrollo bancario, cultural, económico y social, siempre con lealtad a España y a la Corona. Entre sus primos se encontraban Camilo Fabra y Fontanills, marqués de Alella, que fue uno de los principales mecenas y alcalde de Barcelona (como su hijo Fernando años después) y Román Fabra y Puig, marqués de Masnou, que fue uno de los empresarios más relevantes de la primera mitad del siglo XX en Cataluña.

Después de la Guerra Civil (1939) se fusionan las tres agencias de noticias -en orden de importancia- Fabra, Febus y Faro, creando la agencia EFE, que hoy es la primera agencia de noticias en español del mundo. Este año se está celebrando el ochenta aniversario. Fabra, además de ser pionero por modernizar el periodismo español en el último tercio del siglo XIX, también lo fue en la ciencia ficción española por obras y ensayos como «Por los espacios imaginarios», «Cuentos ilustrados» y «Presente y futuro». Como señala el crítico literario González Romero, anticipó en clave distópica cuestiones científicas, políticas, geoestratégicas e históricas, como el Desastre del 98, la Primera Guerra Mundial, la televisión, el tren de alta velocidad, el crack financiero o los totalitarismos.

Por su espíritu vanguardista viajó por Europa durante las guerras austro-prusiana (1866) y franco-prusiana (1870) que conmocionaron el Viejo Continente, e introdujo, por primera vez en España, la colombofilia con palomas mensajeras belgas, que ya se utilizaban en las guerras europeas, con el objetivo de establecer palomares en diversos puntos de la Península y poder sustituir el telégrafo eléctrico en caso de interrupción de las comunicaciones. Fue histórico el despacho -conservado en la Biblioteca Nacional- que realizó una de sus palomas, informando del regreso del Rey Alfonso XII a España el 9 de enero de 1875 tras la I República, y que permitió organizar su vuelta triunfal de Marsella a Barcelona. Fue recibido con profunda emoción por los barceloneses, como indicaban las crónicas de la época. Como recoge Salvador Castelló, fundador de la Real Escuela de Avicultura (1896), «conciso era el despacho, pero en su laconismo ¡cuánto decía a los españoles! La paloma del señor Fabra, portadora de aquel mensaje, fue para España la de Noé en el Arca, el sutil papel en que vino escrito, la rama de olivo, símbolo de paz y alianza que marcaba la entrada de una nueva era en los fastos de nuestra historia. Cuando S.M. se enteró de aquel episodio de su llegada a España, manifestó al señor Fabra deseos de ver la paloma, y éste, queriendo complacer al Rey, ofreciósela y habiendo sido aceptada, fue conducida a la Casa de Campo, donde, rodeada de grandes cuidados, vivió algunos años junto con otras palomas que posteriormente fueron regaladas a S. M. (…) El señor Fabra puede vanagloriarse de haber sido el primero en servirse de la telegrafía alada».

Como sus primos, fue diputado a Cortes por Barcelona y senador por Alicante, y lideró importantes iniciativas legislativas. También destacó su hermano Gil Fabra y Deas, como diputado, al presentar el primer proyecto de sociedad de responsabilidad limitada a finales del siglo XIX en España (hoy la forma societaria más habitual en la creación de empresas). El profesor Aurelio Menéndez, marqués de Ibias, me recordó en su despacho de Uría & Menéndez, con la auctoritas y amabilidad que le caracterizaban, que organizó un seminario en los años sesenta en la cátedra de Derecho Mercantil de la Universidad de Oviedo sobre la decisiva aportación del diputado Gil Fabra al Derecho Mercantil.

ABC (30-4-1903) recoge la noticia de su fallecimiento afirmando que «… el periodismo español está de duelo con la muerte del señor Fabra, que contribuyó con su entusiasmo y sus iniciativas a la transformación de la antigua prensa en el moderno periódico de información. Fue además escritor muy brillante… La prensa ha hecho justicia a los méritos del ilustre finado, ponderando su obra periodística y su labor literaria en libros que serán siempre testimonio del ingenio y del patriotismo del señor Fabra. Nosotros nos asociamos sinceramente a la legítima pena que su muerte ha producido al periodismo español». En reconocimiento, el Ayuntamiento de Barcelona le dedicó una calle y recibió grandes cruces españolas y extranjeras como la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica.

En esta etapa de decadencia en Cataluña es necesario recuperar los referentes académicos, económicos, políticos y sociales que convirtieron a Cataluña en un ejemplo de innovación y progreso en Europa durante el siglo XIX y gran parte del XX; tenían como idea motriz el concepto platónico de bien común, es decir, el interés general de todos los españoles a través de Cataluña. Nuestra existencia solo tiene sentido cuando está orientada con mirada profunda al ideal de la unidad -arraigado en la esencia del hombre-, que no es una mera suma, sino una integración que produce -en terminología quintasiana- transformación creativa y resolución de los problemas por vía de elevación en todos los ámbitos.

Guillermo Velasco Fabra es Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación

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