Oportunidad perdida

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Madrid es, desde ayer, capital mundial del libro, una distinción que estrena la capital de España. En vista de ello, al Gremio de Editores no se le ha ocurrido otra cosa que armarse con un rastrillo y arrastrar con él todas las actividades que ya se celebran habitualmente en Madrid para confeccionar un programa a todas luces insuficiente y decepcionante. De hecho, hasta la veterana Cuesta de Moyano, refugio del libro de viejo, se ha convertido de repente en la Feria Permanente del Libro madrileño. Cuando tantos esfuerzos se están haciendo por la promoción del libro y la lectura, cuando tan gran potencial tiene nuestra industria editorial, habría que pedir un poco más de imaginación y de esfuerzo.