La OPEP sube el precio

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Los ministros de Energía de los países de la OPEP se reúnen hoy en Viena para decidir una nueva estrategia de producción que les permita defender los precios medios del petróleo por encima de 25 dólares el barril. Los objetivos no son claros ni precisos: la organización plantea recortes en la producción de entre medio millón y millón y medio de barriles (del 2 al 5 por ciento de la oferta) para eliminar los actuales excedentes y defender precios más cerca del punto alto de la banda 22/28 dólares, que sigue siendo la oficial para los exportadores. Los grandes países importadores, Estados Unidos y los de la Unión Europea, pretenden estabilizar los precios por debajo de 25 dólares, que no perjudicarían las expectativas de baja inflación y de crecimiento sostenido del conjunto de las economías.

La efectividad de las decisiones de la OPEP es limitada, las cuotas fijadas y aceptadas son con frecuencia desbordadas, al alza o a la baja, en función de la estrategia de cada exportador, especialmente de los más influyentes. Además en el mercado hay oferta de crudo de otros países y compañías que no están en el club de la organización y que también influyen en la formación de los precios. Así que, aun cuando la voluntad de la OPEP influye en los mercados y constituye una referencia sustantiva para todas las economías, no puede exagerarse su influencia y efectividad. El petróleo es una materia prima fundamental pero tan decisiva como hace un par de décadas.

Lo ocurrido durante el último año, con una volatilidad extraordinaria en los precios del barril, revela que estamos ante un mercado abierto y menos previsible de lo que algunos comentaristas apresurados pretenden. El petróleo padeció precios extraordinariamente bajos durante el año 1998 que corrigió drásticamente en el bienio posterior. Sin embargo el temor a precios en torno a 40 dólares el barril, conocidos en algunos períodos del 2000 no parecen una amenaza realista. Si durante el 2000 el crudo se contabilizó a un precio medio de 28,4 dólares el barril (50 por ciento por encima del año anterior) para este año la mayor parte de los especialistas estiman que la media estará entre 25/26 dólares, cifra prevista en los cuadros macroeconómicos de buen número de países.

La reunión de Viena es importante y habrá que atenerse a sus conclusiones e impacto en los mercados. España es uno de los países con mayor dependencia del precio del crudo y por ello debe preocuparse por flexibilizar los mercados energéticos locales, repercutir inmediatamente las modificaciones en los costes y precios y acentuar las políticas de compensación y de diversificación y autonomía energéticas.