Editorial ABC

Nuevas listas, objetivos distintos

La imposición de candidatos, con la única resistencia de Andalucía y Aragón, constituye una nueva muestra de hipocresía por parte de Sánchez

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La elaboración de las listas electorales siempre conlleva cierto nerviosismo en el seno de los partidos, puesto que de ella depende tanto la estructura de la organización como el futuro político de muchos de sus miembros, pero el diseño que afrontan tanto el PSOE como el PP es muy diferente al de ocasiones pasadas. Ambos pretenden renovar caras para amoldar la formación al perfil de sus nuevos líderes, pero Pedro Sánchez y Pablo Casado persiguen objetivos muy distintos. El líder socialista está aplicando una profunda purga a nivel interno para que sus filas le rindan cumplida obediencia, cobrándose así las facturas pendientes de su destitución al frente de la secretaría general, como bien ejemplifica la salida de los críticos Soraya Rodríguez o José Blanco.

La imposición de candidatos, con la única resistencia de Andalucía y Aragón, constituye una nueva muestra de hipocresía por parte de Sánchez, al despreciar la manida democracia interna de la que tanto se vanagloria. Aunque lo más grave, sin duda, es que implica una demolición controlada del PSOE para desnaturalizar un partido que es clave en la democracia española. Casado, por su parte, también mueve ficha, pero con una estrategia mucho más enfocada a la campaña electoral. Su objetivo, en este caso, consiste en cosechar visualidad e impacto mediático mediante el fichaje de caras conocidas, desde periodistas como Cayetana Álvarez de Toledo o Pablo Montesinos al padre de la pequeña Mari Luz, Juan José Cortés. El líder popular apuesta por la notoriedad pública y la búsqueda de emociones a fin de cautivar a un electorado que se dirime entre distintas opciones dentro del fragmentado y complejo contexto político que vive hoy el centro-derecha, aunque lo importante, en última instancia, no sean los nom bres, sino las ideas.