Múnich

Desde 1938, ser muniqués fue una marca de infamia. Quizá en octubre de 2018 ser muniqués sea el anuncio de un futuro positivo. Cualquiera sabe, pero está permitido soñar a contracorriente de las ideas recibidas

Actualizado:

En la infinita colección de acontecimientos cotidianos, el periodista ejerce una difícil misión: fijarse en lo significativo y distinguirlo de lo que no lo es. ¿Cómo no equivocarse? Es grande la tentación de ver lo que hacen los demás y unirse a ellos en una especie de unanimidad sin riesgos. Si nos equivocamos, al menos no somos los únicos, lo que supone casi una exención de responsabilidad por adelantado.

Hace cincuenta años, cuando yo era el joven ayudante de un famoso director de un periódico parisino («France Soir»), este se burlaba de ese conformismo definiendo al periodista como «un tipo que lee los periódicos». Ni él mismo estaba libre de toda sospecha, pues tenía la manía de colocar los crímenes