El ángulo oscuro

Muerte digna

Para el hombre autodeterminado hay, por supuesto, un «derecho a la vida», pero no una correlativa «obligación de vivir»

Juan Manuel de Prada
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Se nos avecina en los próximos años una campaña formidablemente virulenta en favor de la legalización de la eutanasia que, en puridad, sus promotores podrían ahorrarse. Pues la legalización de la eutanasia es la consecuencia inevitable del derecho a la autodeterminación consagrado por el liberalismo. El hombre endiosado por el liberalismo reivindica el pleno derecho de propiedad sobre sí mismo, el derecho a gozar y disponer de sí mismo sin cortapisas. Este derecho de autodeterminación le permite, por ejemplo, romper su familia, vaciar sus entrañas de intrusos gestantes o cambiarse de sexo según le susurre al oído su fantasía penevulvar de temporada. Y, por supuesto, le permite también expulsar de su vida el sufrimiento; o, si no puede hacerlo, expulsar

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