Microsoft vuelve a ser gigante

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Microsoft no será obligada a escindir sus negocios. Un tribunal superior, el Federal del distrito de Columbia, con el voto unánime de sus siete magistrados, ha anulado la decisión del juez Jackson que condenó a la compañía de Bill Gates a segregar actividades, a dividir la compañía y a modificar sus procedimientos de producción y venta. El caso Microsoft ha sido el más sonoro de la última década en causas antimonopolistas, tanto como lo fueron a lo largo del siglo pasado los pleitos contra IBM, las grandes petroleras o la ATT, decisivos en la doctrina sobre el monopolio y que se resolvieron de forma muy desigual. El departamento de Justicia de la Administración Clinton fue especialmente diligente en la persecución de Microsoft y en la denuncia de prácticas restrictivas de la competencia. Un juez condenó a la empresa a la escisión de la compañía y un tribunal superior se conforma ahora con acusarla de abuso de posición pero no de prácticas ilegales, al tiempo que ordena a otro juzgado que concluya el caso sobre las bases de lo ya actuado. La Administración Bush, que heredó el caso como acusación, ha señalado que hay que reducir la litigiosidad con las compañías y que convendría llegar a un pacto o arbitraje entre la Fiscalía y Microsoft para concluir con este caso.

En el cuartel general de la compañía se notaba ayer un sentimiento de victoria judicial, aunque ésta no haya sido plena. Señalaban también su deseo de concluir con un acuerdo extrajudicial que acelere la conclusión del caso y reduzca los costes para la empresa y la Administración. El hecho de que gobiernen los republicanos, más proclives a las grandes compañías, apoya la hipótesis de que Microsoft va a salir bien librada de este pleito. La decisión de la Corte de Apelación, independiente de la Administración y el Ejecutivo, facilitará la conclusión del caso, ya que la Fiscalía es propicia al acuerdo y los demás acusadores, sin el apoyo decidido de la Casa Blanca, ven mermadas sus posibilidades. Microsoft ha obtenido un buen resultado pero no una victoria clamorosa. La Corte mantiene la acusación de abuso de posición, de riesgo de monopolio y la compañía de Gates tendrá que tomar buena nota y modificar comportamientos y actitudes, perder algo de arrogancia y cuidar mejor sus relaciones con los demás competidores, con los proveedores y clientes y con la Administración, tanto en Estados Unidos como en otros países. Microsoft tiene pendiente un caso por posición dominante en la UE que tendrá que resolver en tiempo y forma y que no está afectado por el nuevo sesgo judicial norteamericano. Europa, con mucha menos cultura antimonopolio que los Estados Unidos, aplica, sin embargo, la fe del converso tal y como está demostrando con el caso General Electric y su fusión con Honeywell.