Mentira y política

En el trabajo «Verdad y política», que Hannah Arendt escribió a raíz de la

Por Miguel Porta Perales
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En el trabajo «Verdad y política», que Hannah Arendt escribió a raíz de la polémica generada por su libro Eichmann en Jerusalén, se lee que la verdad y la política mantienen muy malas relaciones. Y la filósofa concluye que la mentira siempre ha sido considerada un instrumento necesario y legítimo, no sólo del oficio de político y demagogo, sino también del hombre de Estado. Para Hannah Arendt, la mentira -además de un mecanismo substitutivo de la violencia- tiene la virtud de fabricar unas imágenes persuasivas que consiguen calmar el ánimo del ciudadano.

A ello hay que añadir que siempre hay políticos que se engaña con sus propias mentiras, porque el engaño sin autoengaño es prácticamente imposible. El resultado: gracias a la mentira y el engaño se construye una realidad que está de acuerdo con los deseos o necesidades de quien miente o engaña. Detalle: quien dice la verdad, o pretende buscarla, deviene un peligroso y destructivo enemigo interior. Esta reflexión de Hannah Arendt viene como anillo al dedo para sintetizar lo que ha sido la campaña electoral a las autonómicas catalanas.

El ciudadano vota sabiendo que los políticos mienten. Quizá le quede la esperanza de que alguna de esas mentiras, de esos sueños, se hagan algún día realidad. Y es que -dicen- en la política, como en la ficción, todo es posible. Habrá que creerlo.