Visto y no visto

Los Melquiades

Los Melquiades son los hijillos políticos de don Melquiades Álvarez, que no fue más que un orador

Ignacio Ruiz-Quintano
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El diario gubernamental decide que «las urnas castigaron la crispación» (?) y el walpolismo de Sánchez encumbra a Rivera y Casado como los Melquiades de la Muy Leal Oposición, cosa que nos dejó el walpolismo verdadero, junto con los «burgos podridos» que citaba (mal) Azaña, que hoy serían, de creer a los medios, los que votan a Vox.

Los Melquiades son los hijillos políticos de don Melquiades Álvarez, quien, visto por el Caballero Audaz, no fue más que un orador, un gran artista de la palabra, un magnífico esteta del verbo. En la política sólo veía temas para su oratoria: ¡Ah, «el desorden de su braceo, ese encorvarse a lo tigre, ese ceño fruncido, el silencio para exasperar la curiosidad»!…

-El maestro de las ambigüedades políticas, que no hacen otra cosa que envilecer al pueblo.

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