Medio billón

En campaña, la verdad sobre la situación económica no conviene a nadie porque los ciudadanos prefieren autoengañarse

Ignacio Camacho
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Los expertos electorales saben que a los ciudadanos no les gusta oír propuestas responsables. El éxito de los populismos obedece en gran parte a esa tendencia infantil de los votantes a autoengañarse aceptando de buen grado promesas fáciles y olvidando anteriores fracasos con desmemoria alarmante. Conviene recordar este factor de psicología colectiva cuando muchas voces juiciosas invocan el desastre de Zapatero como precedente objetivo de un Sánchez que calca como sobre una falsilla los errores más graves de una campaña, la de 2008, que condujo a la nación al desastre. Pero, en honor a la verdad, la caída del zapaterismo no se produjo porque la crisis desnudase su frivolidad flagrante sino porque la presión internacional le obligó a adoptar a

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