Mediado el año 2003

Por VALENTÍ PUIG
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EL síndrome de inseguridad colectiva posiblemente haya ido a más cuando lleguemos a mitad del año que comienza. El calendario y los sucesivos imprevistos harán que el año jadee allá por el mes de junio, después de las elecciones municipales y autonómicas. El embajador marroquí ha dado la vuelta al mundo antes de instalarse en Madrid, a principios de junio. En esa divisoria semestral, la flaqueza del Gobierno post-Sadam Husein incita los líderes kurdos a desear que la autonomía conseguida se convierta en independencia. La Unión Europea anda todavía en busca de una política de seguridad común y el mal inflaccionario inquieta, aunque el riesgo de recesión se aleje con la bajada del precio del barril de crudo. Lo han comprobado en Atenas los mandatarios europeos al firmar en marzo el Tratado de Ampliación: comienzan los referéndums nacionales. Turquía ha desplegado su «lobby».

Las elecciones municipales quedaron en empate virtual, Rodríguez Zapatero asegura su liderazgo y Jordi Pujol prosigue con su largo adiós meditativo. Hubo confusión chapapoteante en las urnas gallegas. Surgen novísimas sectas, con afán clónico. Los jóvenes practican el sexo virtual a través del teléfono móvil. Ibarreche ve desinflarse su plan soberanista. Las encuestas dan un reencuentro de los jóvenes con la familia tradicional al tiempo que una versión sadomasoquista de «Gran hermano» dispara las audiencias. Un monje octogenario interpretará la canción del verano. La respuesta policial ante un gran atentado que ETA anunciaba para los comicios municipales pone a todos los dirigentes terroristas en la cárcel. Rodrigo Rato ha reclamado en el encuentro anual de Davos el reconocimiento de la política económica del Partido Popular. Tony Blair, Berlusconi y Lula asienten. Rupert Murdoch dirige la retransmisión vía satélite.

Con la caída de Sadam Husein también toma presencia el nuevo laberinto de los oleoductos en Asia Central. Se han puesto de moda las vacaciones de Semana Santa en el Caspio. Washington comprende las intenciones de Jatami y aparece un islamismo reformado en Irán. A pesar de los rumores sobre la captura de Bin Laden por parte de un antiguo aliado, la red de Al-Qaida da pruebas constantes de operatividad sangrienta. Las mujeres aparecen en la nueva vida pública china. Europa envejece. Rebaños de ovejas «Dolly» pastan a su antojo. Algunos intelectuales extravagantes asumen que ser una superpotencia consiste en ejercer el poder, adecuadamente si hay manera.

Para verano, las previsiones turísticas no van mal. Mejora la tasa de empleo. Desde los despachos de la dirección del PP se recomienda a los afiliados que practique las disciplinas del «tai-chi» para afrontar el hecho sucesorio. Vuelve la minifalda. El poder de los consumidores personaliza el mercado. Las parejas homosexuales absorben el márqueting. Con oleadas periódicas, el recelo a la inmigración sacude la política. Se vuelve a poder hablar de energía atómica. La aplicación de nuevas tecnologías en el África negra disminuye la desesperanza.

Ha llegado junio del año 2003 y la NASA inicia la búsqueda de agua en Marte. Los intelectuales de izquierda comienzan su camino de Damasco hacia la globalización, sobre todo en los países menos desarrollados. Triunfan los cursos de bioética por Internet. Prosigue la costumbre de corregir día sí día no las previsiones de crecimiento económico. Estados Unidos entra en franco proceso electoral, sin un buen candidato demócrata. New Hampshire va a estar en todos los telediarios. En España, en cuestión de semanas va a confirmarse el sucesor de Aznar. Faltarán entonces unos seis meses para que por fin llegue el año Dalí.

vpuig@abc.es