La matraca de Fukuyama

RAMÓN PÉREZ-MAURA
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Fukuyama tiene a gala haber sido de los primeros que abandonaron el barco de los sostenedores de la guerra de Irak y se pasaron a la denuncia de la misma. Quizá su capacidad de anticipación le podía haber permitido hacer el viaje de vuelta antes de que sea demasiado tarde. El pasado día 31 «El País» reproducía en un artículo lo más sustancial de cuanto Francis Fukuyama había dicho en una conferencia en Santa Mónica, California, el 21 de junio. Una vez más, se lanzan dardos corrosivos con afirmaciones como «no hemos logrado pacificar Irak en cinco años» o «la pésima planificación de la ocupación de Irak y la guerra que le sucedió». Al día siguiente de publicarse podíamos leer en «The Washington Post» -desde luego no en un diario europeo- que el balance de soldados muertos en Irak en julio era de cinco en combate y seis en otras circunstancias. Más que el balance de un país en estado de guerra, parece el de uno casi pacificado.

Pero quizá Fukuyama quiera hacer también un balance de lo que hubiera ocurrido si Sadam siguiese hoy en el poder. Si continuara en Bagdad, seguiría haciéndonos creer que tenía armas de destrucción masiva -nunca permitió comprobar que no las tenía- para así mantenernos en jaque. Del hipotético mantenimiento de las sanciones, ni hablemos. Occidente, que parece algo ocupado con la amenaza iraní, tendría al lado otro régimen abiertamente hostil, agigantando la amenaza sobre todos nosotros -y muy especialmente sobre los europeos. Si a ello le añadimos que Sadam estaría disfrutando hoy de un barril de petróleo a 140 dólares, las amenazas y desplantes de Hugo Chávez serían un juego de patio de ursulinas comparado con lo que haría el takrití de seguir aupado en el poder.

Se cometieron muchos errores en la invasión de Irak. Los Paul Bremmer, Donald Rumsfeld y adláteres hicieron lo imposible por desoír las propuestas de los neoconservadores que habían promovido la operación. Mas lo que es seguro es que si los «neocon» tuvieran alguna influencia hoy, George Bush no estaría pasado mañana en la inauguración de las olimpiadas en Pekín.