Las ministras María Jesús Montero, Isabel Celaá y Nadia Calviño
Las ministras María Jesús Montero, Isabel Celaá y Nadia Calviño - EFE
EDITORIAL

Más reformas, menos cosmética Electoralista

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Son numerosos los datos que confirman la desaceleración que registra la economía española y la elevada incertidumbre que atraviesa la coyuntura internacional, es decir, que existen señales de alerta que conviene tener muy en cuenta tanto a nivel financiero como económico. Como hoy informamos en páginas de Economía, los fondos de inversión españoles acumulan unas pérdidas del 4,6 por ciento en el conjunto del año, las segundas más importantes de la serie histórica, mientras que el patrimonio bajo gestión cayó por primera vez desde 2012, cuando la crisis del euro estaba en auge.

El Ibex se sitúa por debajo de los 8.500 puntos, algo no visto desde mediados de 2016, y los riesgos derivados del Brexit o la guerra comercial entre Estados Unidos y China -un guadiana que aparece y desaparece- avivan aún más la volatilidad, ya que se teme un frenazo del crecimiento mundial. Además, el Instituto Nacional de Estadística confirmó ayer que España creció un 2,4 por ciento en el tercer trimestre, el menor ritmo en cuatro años y lejos del 3 por ciento registrado en 2017, con la inversión y las exportaciones bajando y la creación de empleo ralentizándose. El Gobierno hace mal en lanzar las campanas al vuelo dadas las turbulencias existentes y aún más en colgarse medallas que no le corresponden. Por suerte, la previsible no aprobación de su proyecto presupuestario evitará al menos males mayores, como el aumento del déficit. La desaceleración en el crecimiento y los vientos que soplan en el contexto mundial debieran hacer reflexionar al Ejecutivo sobre la necesidad de abandonar las medidas cosméticas y populistas, cuyo único fin es electoral, y optar por promover consensos que permitan completar las reformas que aún precisa nuestra economía.