Editorial ABC

Más mentiras con la tesis de Sánchez

Un año después, el Gobierno sigue eludiendo el asunto como si se tratase de una obsesión de ABC y no de una realidad

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La ministra portavoz, Isabel Celaá, se limitó ayer a decir que La Moncloa ya dio las «explicaciones pertinentes» hace un año, cuando ABC desveló el escandaloso plagio que cometió Pedro Sánchez con su tesis doctoral, y que «si hay algo pendiente, ya se verá». Pero no es cierto. Ni Sánchez personalmente, ni el Gobierno institucionalmente, dieron explicación alguna. El primero, porque ni siquiera se ha dignado a dar la oportunidad de ser preguntado al respecto o de comparecer públicamente. Y el segundo, porque se dedicó a utilizar munición averiada con dinero público para tratar de desmentir con medias verdades, que no dejan de ser mentiras, lo que es una evidencia. Pero nadie ha explicado por qué en aquella tesis hay multitud de citas de otros autores sin entrecomillar, párrafos copiados textualmente hasta con errores caligráficos y una falta de profesionalidad académica indigna de cualquiera que se precie de ser doctor universitario.

Un año después, el Gobierno sigue eludiendo el asunto como si se tratase de una obsesión de ABC y no de una realidad, especialmente llamativa en el caso de Sánchez, que en junio de 2018 dijo en el Congreso que cualquier cargo público sorprendido en un plagio debería dimitir. Guardar silencio o diluir en el tiempo este fraude universitario, sin ofrecer ni una sola explicación, no lo anula ni desvirtúa. El plagio existe y fue el PSOE quien instauró una suerte de ética pública para la exigencia de ejemplaridad y de responsabilidades políticas que, cuando le tocaba asumir a Sánchez, incumplió con un notorio desprecio a la opinión pública. Sánchez podrá seguir callado si ese es su deseo. Lo que no podrá hacer ya es desmontar su plagio.