Marchena para qué

La hipótesis no descartada del indulto a los golpistas ofende el celo con que Marchena preserva la dignidad de la Justicia

Ignacio Camacho
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La misma semana en que Pedro Sánchez se negaba, por dos veces consecutivas, a descartar un eventual indulto a los golpistas catalanes, el juez Manuel Marchena proseguía su trabajo de juzgarlos. A diferencia de otros tribunales que han suspendido juicios a políticos durante las campañas electorales, la Sala Penal prefirió seguir adelante para demostrar su independencia jurisdiccional y para evitar que la vista se prolongue más allá del verano. Ha sido una pena que las últimas sesiones quedaran algo fuera de plano, alejadas del foco mediático, porque de nuevo en ellas se ha revelado la tajante, imperturbable autoridad del magistrado. La forma en que allanó la jactancia de un mozo de escuadra engallado merecía haber ocupado los minutos estelares de

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