Madrid basurero

A la banda de pijos que capitanea Carmena le ha bastado cuatro años para destruir lo que creímos intemporal

Gabriel Albiac
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En donde estuvo una vez previsto un ambulatorio, hay, desde hace ya cuatro años, un «huerto urbano»: lo que llaman «un huerto urbano», que en español de toda la vida quiere decir «un basurero».

Lo de la calle Antonio Grilo es el epítome de las lógicas urbanas que ha desplegado el ayuntamiento de Carmena. En torno a lo que los harapientos de diseño que lo ocupan llaman «Solar Maravillas», se extiende un barrio popular de población muy envejecida: el paradigma de la zona urbana en la cual los centros de atención médica inmediata son prioridad innegociable. Todo estaba previsto para ubicar allí uno de ellos. Y entonces llegó Carmena. Y pasear por esa acera de la calle se convirtió en

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