Ha llegado Occhipinti

Por JAIME CAMPMANY
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HAN venido juntos el anuncio del temporal y el profesor Occhipinti. El profesor llega desde Filadelfia, donde ha dictado un curso acerca del «Origen de la profecía: oráculos, pitonisas, nigromantes», y el temporal arriba desde los Alpes, siguiendo el Tour. El cielo del Lago amaneció el lunes con color de panza de burro y fue ennegreciéndose a medida que avanzaba el día. Cayeron cuatro chispas, lágrimas de virgen tonta o meada de ángel niño. Hoy, martes, la mañana también ha amanecido fosca, oscura e incierta, o sea, como la sucesión de Aznar y el reinado de Witiza. Se anuncia el temporal en el viento mojado y en las aguas inquietas. Bienvenido sea, porque al lago lo están sangrando para regar la llanura del Po, sedienta por la sequía. La temperatura ha dado un salto atrás y se ha ido a abril o mayo.

Lo primero que me ha dicho Occhipinti es que a mi paisano Ruiz-Gallardón le están haciendo vudú. El vudú no es una tontería. Es más peligroso que el mal de ojo, la gafancia o la maldición gitana. «Debéis de preservar del poderoso vudú a ese Gallardón vuestro, que pertenece a una especie política en extinción. Es uno de esos políticos excepcionales que no sirven a un partido, sino que se sirven de un partido un día y del contrario al día siguiente. Su partido es él. En Italia, un ejemplo de eso fue Cavour, en Inglaterra Churchill, y en España fue Azaña. Nunca se sabe cómo van a gobernar, ni con quién, ni contra quién».

Occhipinti se empeñó en que cenáramos en la terraza del Hotel Milano, a pesar del tiempo, que a esa hora era un tanto desapacible. Mientras comía vorazmente permaneció en silencio, pero a la hora del «Lácrima Christi» se le desató de nuevo la lengua. «He seguido todos los acontecimientos de tu patria durante mi estancia en América. Desde la guerra del Iraq, le dan mucho aire allí a los sucesos de España. Mira, Gallardón es un ambicioso de mucho peligro, porque no esconde sus ambiciones, y eso quiere decir que tiene la seguridad de que va a cumplirlas. Además maneja con habilidad las armas del valido. La derecha le necesita y la izquierda lo adula pero le teme, y de ahí que desde un lado y del otro estén haciéndole vudú y magia negra».

La botella de «Lácrima Christi» era ya casi cadáver. Dejó un rato los ojos descansar sobre el lago. No rielaba la luna en las aguas oscuras. No había luna. «A ese raboalcalde que tiene Gallardón, Cobo me parece que se llama, no lo pierdas de vista. Si la carrera política de su jefe culmina como parece, él será quien haga de cabeza de turco, un vice al estilo de Alfonso Guerra o de Abril Martorell. Bien es verdad que le queda mucho que aprender para llegar a eso. Ahora, ha metido la pata hasta el corvejón. Es un error achacar la información de "Interviú" al propósito de perjudicar la buena posición del jefe en la carrera sucesoria. Y mucho menos dejar entrever que los tiros vienen de su propio partido. Un buen espolique siempre conduce a su caballero por caminos a salvo de cualquier ataque y de cualquier sospecha. Bueno, súbeme a la cama, que me estoy durmiendo».