Una raya en el agua

La llave por fuera

A Sánchez se le han podrido las expectativas. Por eso va a aceptar la ruptura de un tabú histórico socialista

Ignacio Camacho
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El eco de una rencilla familiar e ideológica que tiene más de un siglo empujó siempre al PSOE a rechazar coaliciones de gobierno con los partidos comunistas. Las ha firmado en los municipios -desde 1979- y en muchas autonomías bajo el criterio de que en esas instituciones se ventilan asuntos de índole más o menos administrativa, pero a escala nacional constituían un tabú, una especie de superstición política. González se negó, en su último mandato y único en minoría, a negociar con Julio Anguita, que tampoco estaba dispuesto porque se aferraba a su teoría de «las dos orillas»; el felipismo profesaba auténtica aversión a Izquierda Unida y prefirió considerar socios preferentes a los nacionalistas. Zapatero no tuvo que elegir porque

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