La Ley de Mentira Histórica

«Víctimas a miles, a mansalva, en conventos, en cunetas, en iglesias, en carreteras, en tapias, unos a Lorca, los otros a Muñoz Seca. Todos a la postre con las manos manchadas de sangre inocente. Antes, durante y después de la guerra, donde los más nobles fueron los que se enfrentaron y mataron a tiros en los frentes. No puede dividirse el campo entre buenos y malos, entre víctimas y verdugos, porque la tragedia es que ambos fueron las dos cosas»

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Zapatero, cuyas intenciones pudieron ser otras pero cuyos hechos lo señalan como el más nefasto presidente de la democracia española, en lo económico nos llevó hasta el abismo, en lo territorial desató al separatismo cuestionando él mismo la Nación que gobernaba, añadió a ello la siembra del odio político entre los españoles. Su torticera y revanchista Ley de Memoria Histórica fue el germen de lo que ahora ya cabalga y se exhibe como objetivo central, compartido gozosamente por la izquierda extrema y el separatismo: la destrucción del principio esencial de la Transición, la Reconciliación Nacional y tras ello proceder a la voladura de los cimientos que han enmarcado y propiciado los 40 de libertad y progreso, la Constitución del 78.