Lecciones de un 10 de febrero

No está en juego ya la aplicación del 155. Urge ahora la suspensión de la autonomía catalana

Gabriel Albiac
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lanteémonos el dilema a la inversa, para acotar sus vías muertas, las que llevan directamente a lo peor: ante el trance de quiebra de una nación, no empecemos por preguntarnos a quién encomendar su salvaguarda. Procedamos, más bien, por exclusión: el método más seguro para hallar salida en un laberinto es ir tachando los caminos que, con seguridad, no llevan a ninguna parte; para consolidar luego una cartografía segura.

Constatemos la extrema fragilidad del punto al cual hemos acabado por llegar. Los errores acumulados no son de ahora. Que una Constitución llamase «nacionalidades» a las regiones, no era un dengue verbal que pudiera salir gratis. Uno toma el Diccionario de Autoridades de 1732 y lee, como acepción única de Nacionalidad,

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