A don Josep Borrell

Será el responsable de que se resuelva legalmente un contencioso de tres siglos

José María Carrascal
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No tema, señor ministro, una reprimenda periodística por apoyar los gestos de distensión que el Gobierno del que forma parte ha iniciado con los nacionalistas catalanes. Le considero un hombre íntegro, uno de tantos catalanes que se sienten también españoles, y ya tendrá tiempo de comprobar que el nacionalismo no se apacigua con gestos. Al revés, engorda con ellos.

Esta carta abierta se refiere a otro tema en la entrevista que concedió a «El País». A la pregunta de si España va a bloquear la incorporación de Gibraltar al acuerdo transitorio del Brexit, responde: «Es pronto para decirlo. Para nosotros, la clave son las consecuencias para el desarrollo económico del Campo de Gibraltar». Y remacha: «Las cuestiones de soberanía eran importantes para algún exministro de Exteriores, pero ésta es la ocasión para acabar con el subdesarrollo del Campo de Gibraltar». Al leerlo, sonaron todos mis timbres de alarma. Eso es precisamente lo que pretende Picardo: convertirse en el motor de su entorno, crear el Gran Gibraltar, incluido el mayor puerto de contenedores del Mediterráneo, Algeciras, y si nos descuidamos, con toda Andalucía, cuya Junta no le hace ascos.

Mi autoridad para decir cosas tan tremendas es haber seguido desde el primer día el proceso de descolonización de Gibraltar, que comenzó hace medio siglo y aún no ha terminado. Lo conté en el libro «La Batalla de Gibraltar», ganada diplomáticamente y perdida políticamente, que le enviaré con mucho gusto de interesarle. He conocido a todos los ministros de Exteriores españoles desde López Bravo, el de «pensar juntos», hasta Margallo, el de «Gibraltar español». A todos les engañaron, haciéndoles creer que iban a solucionar el contencioso, les sacaron concesiones y les dejaron plantados a la hora de la verdad.

El Brexit representa una oportunidad para España, por la sencilla razón de que, si el Reino Unido sale de la Unión Europea, sale también Gibraltar. Y, como usted bien sabe, la UE ha dado a España la última palabra en el asunto, conforme a la doctrina de la ONU. Viendo ese peligro, Picardo ha lanzado una ofensiva para atraer al entorno ofreciéndole participar en su negocio, que le ha llevado a tener la tercera renta per cápita del mundo. Pero ¿qué puede ofrecer Gibraltar, un peñón, al Campo, las apuestas on-line, el contrabando, las 30.000 sociedades tapadera? ¿Es ése un desarrollo sano? El desarrollo del Campo de Gibraltar tiene que hacerlo España, no el Peñón, con su economía espuria. Aunque quién «parasita» a quién, que usted deja en el aire, está claro: esa estupenda renta per cápita es a costa de España.

El Brexit ofrece tantas posibilidades como riesgos. Podemos curar esa llaga en nuestra punta sur. Pero si nos descuidamos, se extenderá a la región circundante. A usted le afecta personalmente. Será el responsable de que se resuelva legalmente un contencioso de tres siglos o de que España siga con el dudoso honor de tener la última colonia en Europa. Deseándole, en interés de todos, mucho éxito en su gestión, le saluda atte. jmc.

José María CarrascalJosé María CarrascalArticulista de OpiniónJosé María Carrascal