El ángulo oscuro

Inmigración y cuestión religiosa (III)

Sólo en las naciones donde hay un espíritu común fundado en la religión cuaja la comunidad del pueblo

Juan Manuel de Prada
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Para establecer ese grado de «afinidad» que determina la integración plena de los extranjeros, Santo Tomás repara en las costumbres de los hebreos, que integraban a la tercera generación a los egipcios -en cuya tierra habían vivido en el pasado- o a los idumeos, con quienes los unían vínculos de sangre (pues eran hijos de Esaú, el hermano de Jacob). En cambio, Santo Tomás observa que los miembros de otros pueblos de clara intención hostil, como los amonitas y moabitas, nunca fueron integrados plenamente en el pueblo de Israel. Este criterio de «afinidad» tendría fácil aplicación en el caso español: los inmigrantes de pueblos con quienes los españoles tenemos vínculos de sangre (muy especialmente los pueblos hermanos de la América

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