Una idea que tumbó un gobierno

Red Eléctrica nació a la vida mercantil en 1985, por mor de una ley 20/1984, con

POR FERNANDO GONZÁLEZ URBANEJA
Actualizado:

Red Eléctrica nació a la vida mercantil en 1985, por mor de una ley 20/1984, con un gobierno socialista que asumió iniciativas trascendentes para el sector eléctrico en una de esas fases de crisis energética que quitan el hipo. Los socialistas querían ahorrar energía (eje central de su plan energético) y dar cumplimiento a algunas de sus obsesiones: nacionalizar la Red de Alta Tensión para cortar las alas a los eléctricos, vistos como plutócrata mandones, y paralizar el plan de instalaciones nucleares mediante la mal llamada «moratoria nuclear» que sigue en vigor y por la que los consumidores han pagado una buena factura desde entonces. La nacionalización de la Red de Alta Tensión provocó un intenso debate en los gobiernos de la UCD desde primera hora. De hecho la primera crisis de aquel gobierno que mandó a casa al vicepresidente Fuentes Quintana y al ministro de Industria Alberto Oliart (luego repescado para otras carteras) tuvo como coartada o precipitante «la Red de Alta».

Fuentes Quintana quería nacionalizar la Red para ordenar y optimizar el sector, Oliart no lo tenía tan claro y consideraba que era políticamente inoportuna esa nacionalización y que había otras alternativas para mejorar la eficiencia. Como es habitual en estos casos se creó una Comisión interministerial con cariz técnico (Punset, Centeno, Sanz Hurtado...) para hacer una propuesta. Y como también es habitual los periódicos avanzaron las conclusiones antes de tiempo, tanto que se rompió la confianza, ya debilitada, entre los ministros escocidos por lo que consideraron presiones inaceptables y filtraciones no soportables.

El gobierno hizo crisis, Abril Martorell sustituyó a Fuentes, Rodríguez Sahagún a Oliart y la suerte de la Red de Alta quedó aplazada para mejor ocasión. Tuvieron que llegar los socialistas unos pocos años más tarde para que el asunto volviera a la mesa del Consejo de Ministros, esta vez sin vacilaciones ni reservas. Así nació Red Eléctrica Española, una empresa nacional aunque con participación de las empresas del sector que aportaron sus activos de red al monopolio, para integrar bajo un solo mando la red existente de 400 y 220 kilovoltios y para desplegar nuevas líneas hasta los 35.000 kilómetros actuales.

Más adelante Red Eléctrica (REE) salió a Bolsa sin por ello mermar el poder decisivo de los gobiernos de turno que han tenido siempre el mal gusto de relevar al presidente, aunque la prudencia de colocar a personas con un razonable nivel técnico. Con buenos beneficios (hasta el 20% de los ingresos) la cotización es buena y el perfil bursátil más parecido a un bono seguro y rentable que a una acción emocionante. REE es una empresa peculiar, con capacidad acreditada para invertir y hacerlo bien, con recursos, pero con tareas pendientes en no pocas zonas, con retrasos inversores heredados que necesitan tiempo y, quizá, más intensidad en las inversiones.