El ex primer ministro italiano y secretario general del gubernamental Partido Democrático (PD), Matteo Renzi
El ex primer ministro italiano y secretario general del gubernamental Partido Democrático (PD), Matteo Renzi - EFE
EDITORIAL ABC

El hundimiento del socialismo europeo

La desconexión con la realidad actual y la incapacidad para enfrentarse a los populismos de izquierda han socavado peligrosamente uno de los pilares ideológicos de Europa

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La dimisión de Matteo Renzi tras la debacle de la socialdemocracia italiana en las elecciones del pasado domingo es una lección de realismo político para el PSOE y su líder, Pedro Sánchez. Italia se suma así a la lista de los grandes países europeos, junto con España, Francia, Alemania y Reino Unido, que ha puesto en jaque al socialismo en un período de crisis que, teóricamente, debería ser propicio para los mensajes «sociales» de esta ideología. Sin embargo, la crisis de identidad y de crédito es de tal magnitud en la socialdemocracia europea que sus votantes migran a otras opciones, ya sean populistas o de centro. El PSOE es el único partido europeo que ha premiado la derrota -dos, para ser precisos- de su líder reeligiéndolo como secretario general. Por eso, la dimisión de Renzi -como antes la del alemán Martin Schulz- retrata la incapacidad del socialismo español para recomponerse como opción de gobierno, sin endeudarse políticamente con la extrema izquierda representada por Podemos.

Las fotografías de Pedro Sánchez con Matteo Renzi pretendieron confirmar una suerte de cambio generacional en la izquierda europea, pero los resultados de esta estrategia han sido calamitosos. La situación de la socialdemocracia europea no es una buena noticia porque está dispersando sus votos hacia opciones populistas, no siempre de izquierda, que tienen en común una visceralidad antisistema y antieuropea manifestada en tendencias autoritarias. El resultado electoral en Italia se resiente de la debilidad de un sistema bipolar, construido entre el centro derecha y el centro izquierda, y abre paso a formaciones oportunistas que no resisten la prueba del gobierno, como le ha sucedido al Movimiento 5 Estrellas en la alcaldía de Roma, pero que se aprovechan del hastío social. Alemania ha evitado in extremis unas nuevas elecciones gracias al ejercicio de responsabilidad del Partido Socialdemócrata, pero en Italia es probable que se repitan los comicios después de que el propio Renzi anunciara que su partido pasará a la oposición y no pactará con la coalición de centro y derecha, ni con el Movimiento 5 Estrellas.

En conjunto, la socialdemocracia está descolgada de la dirección del proyecto europeo, salvo pactos de Estado, como en Alemania, o por coalición de perdedores, como en Portugal. Y no hay visos de que en el socialismo europeo se produzca un movimiento crítico de regeneración, como el que en su día encarnó Tony Blair en el Reino Unido, con la «tercera vía». La desconexión con la realidad actual y la incapacidad para enfrentarse a los populismos de izquierda han socavado peligrosamente uno de los pilares ideológicos de Europa.