Huida a las urnas

Lo que tenía que haber hecho Sánchez, lo decide sobre la marcha Susana Díaz

Antonio Burgos
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La disolución del Parlamento andaluz por Susana Díaz y la marca en color elecciones del domingo 2 de diciembre, ya con los polvorones y las zambombas y las calles llenas de luces, me ha recordado los versos de arranque de un conocido poema de Rubén Darío, «Canción de otoño en primavera», la de «Juventud, divino tesoro»: «Cuando quiero llorar, no lloro.../ y a veces lloro sin querer...». Traduzco desde fuera del área de la poesía para rematar a puerta de este desastre de política que estamos padeciendo los españoles, entre ellos los que no quieren serlo y viven en Cataluña. Lo que tenía que haber hecho ya Sánchez hace un montón de semanas, convocar elecciones, lo decide sobre la marcha Susana Díaz, su oponente en las primarias que encumbraron al que desde que Rajoy puso su ego por encima de los intereses de España no deja de estar todo el santo día en el avión oficial, que voy y que vengo, montándose en todos los cacharritos del poder y encantado de dormir en La Moncloa.

Bien que ha corrido Susana Díaz para que sus elecciones no coincidieran con las que, si sabía la fecha, podía convocar Sánchez simultáneamente para toda España a fin de lucrarse del seguro voto socialista que siempre da el Régimen Andaluz, que ya cobra ocho quinquenios en el poder. Sí que ha corrido Susana, y vuelvo a las anécdotas como categorías dorsianas. La prisa de Susana Díaz me ha recordado a Rogelio, el histórico jugador del Betis, en aquel entrenamiento con Iriondo, al que el poeta Antonio Hernández ha dado categoría literaria de gesta. Iriondo no hacía más que gritar a Rogelio:

—¡Corra, Rogelio, corra!

Y Rogelio respondió:

—Yo no corro, míster, porque correr es de cobardes.

Susana ha corrido para no tener que cargar con el mochuelo de ir a las urnas el mismo día que Sánchez. Puede haber huidas cobardes a lo Rogelio, huidas hacia adelante y huidas hacia las urnas. La de Susana ha sido de estas últimas. Huyendo hacia las urnas se libra de que los andaluces vayan a votar conociendo la sentencia de los ERE, con sus antecesores Chaves y Griñán en el banquillo por corrupción; y se libra de que a la hora de echar la papeleta se acuerden de los 32.000 euros públicos que sus altos cargos se gastaron en burdeles. Del jurdó del burdel. Y en el quicio de la mancebía, qué mal gusto, el PP de Juanma (que puede comerse una rosca como el castoreño de un picador) presentó su oposición en la campaña que virtualmente se iniciaba con la disolución del Parlamento de la Señorita Pepis. ¡Lo bien que saben los del PP dónde estaba el burdel donde sus oponentes se gastaron los parneses públicos! Ojalá supieran enganchar con los electores hartos de años de Régimen del PSOE igual que conocen dónde están las mancebías del derroche de dinero público.

Dice Susana Díaz que convoca las elecciones antes que se le adelante Sánchez por tres razones: para reforzar la autonomía y la estabilidad de Andalucía; para evitar una campaña electoral de seis meses; y para tener un debate con acento andaluz. No, si te parece íbamos a tener el debate con el acento catalán de Puigdemont, escolta, nen... ¿Estabilidad? Si Andalucía, gracias a Dios, se siente y es España, y depende de la estabilidad que al Gobierno de Madrid quieran darle los que intentan destruirla, los separatistas catalanes, los neocomunistas podemitas y los proetarras. ¿Campaña? Si en La Moncloa no hay un Gobierno, sino un Comité Electoral del PSOE. No le arriendo las ganancias de las charranadas que de aquí a diciembre puede perpetrar Sánchez contra Susana, con tal de hacer odioso el voto a un PSOE que le haga la cusqui a los andaluces en cuanto españoles. Se odian y no lo disimulan por más paripés que hagan. Lo que sí tiene a su favor Susana es la oposición (?) que hay frente, y los nombres de cuyos líderes no miento porque es que me entra la rosa floja...

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