La tercera

Una hora de España

«España se encuentra inerte y a la espera de ser descuartizada, gravemente enferma y amenazada. Hasta la fecha, sólo Felipe VI ha comparecido para evitarlo. Sólo el Rey y el valiente testimonio de una niña catalana de diez años, al parecer sometida a la agresión de su profesora por dibujar en su cuaderno un corazón con la bandera de España, y escribir bajo la enseña: ¡Viva España!»

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Tomo el título de Azorín, del maestro en el arte de ver. Pero no me sitúo, como él en su obra, frente a la España de la segunda mitad del siglo XVI, sino ante la España de hoy, la de esta hora crucial. A los que gustan trajinar con eso de la «memoria histórica», quizá interese la respuesta que Italo Calvino dio a quienes recabaron su opinión acerca del régimen de Franco. El autor de Las ciudades invisibles, desvinculado ya del Partido Comunista, caracterizó a dicho régimen como «un largo paréntesis en el proceso de descomposición de España». Se me ocurre relacionar la opinión del escritor italo-cubano con la solemne exhortación de Unamuno -nuestro gran vizcaíno- expresada años antes, en