Homenaje a la propia historia

Por José Luis GARCÍA DEL BUSTO
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Las «Vísperas» de Monteverdi, representaciones del «Edipo Rey» de Stravinski, el «Requiem» de Verdi, la «Iberia» de Albéniz, monográficos consagrados a Falla y Rodrigo, estrenos absolutos de Sánchez Verdú, Marco y Bernaola y obras de audición tan interesante como rara —«El juicio universal» de Cavallo, una Fuga organística que Brahms regaló a Schumann, sainetes picarescos de Barbieri o páginas barrocas de Courcelle— son elementos de peso en el cartel de la quincuagésima edición del Festival granadino, una especie de columna vertebral sobre la que se mantiene, firme y altiva, una programación que, para ocasión tan señalada, no ha buscado el derroche ni los fuegos de artificio, sino la sutileza de mirar hacia la propia historia del Festival para recordar, repasar, celebrar... y afirmarse como un certamen orgulloso de su pasado y con vocación de reflejar el presente y apuntar novedades que puedan ser desarrolladas.

El presente, con los encargos y estrenos, con la atractiva programación de Música Electroacústica en el Planetario, es acaso el concepto que más obviamente se explica. Entre las novedades, es reciente la de la fiesta de la música protagonizada por jovencísimos talentos y es pionera, en este 2001, la de un recital de poesía de inspiración granadina. En cuanto a las miradas hacia atrás del Festival, éstas no se limitan al medio siglo que cumple con tal denominación oficial, sino que asumen el papel que el Festival cumplió en orden a institucionalizar, estabilizar y dar continuidad a los conciertos y recitales que Granada venía celebrando en recintos alhambrinos, coincidiendo con sus fiestas del Corpus, desde 1883. Centrándonos en el Festival propiamente dicho, las jornadas inaugural y final de esta 50ª edición remiten, como se detalla junto a estas líneas, a los dos primeros conciertos sinfónicos que ofrecieron en la primera edición (1952) la Orquesta Nacional y el maestro Argenta.

En fin, este programa del cincuentenario está repleto de obras escogidas con el doble criterio de su calidad intrínseca y de su significación como músicas conmemorativas, de homenaje o de celebración, a lo que apuntarán también exposiciones, publicaciones, conferencias y encuentros. Serán días para conmemorar una historia larga y entrañable, y para celebrar un presente rico y vigoroso. Iremos a Granada.