La gatera de Podemos

Iglesias ya no puede aspirar a la hegemonía de su proyecto, pero aún tiene a su alcance una entrada oblicua al Gobierno

Ignacio Camacho
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El pasado diciembre, bajo la marca de Adelante Andalucía, Podemos sufrió en ese territorio un severo descalabro en coalición con Izquierda Unida. Transcurridos casi dos meses, no se ha oído en la formación tardocomunista nada parecido a una razonable autocrítica. La reacción de Pablo Iglesias consistió en llamar a sus bases a una «alerta antifascista» que trataba de disimular la evidente caída colocando el foco sobre el éxito de Vox y su inesperada fuerza disruptiva. Los hechos, sin embargos, son tercos: en el escenario andaluz su partido ha pasado de tercera a cuarta fuerza política y las encuestas le auguran un resultado similar a escala nacional en las próximas elecciones legislativas. Ni siquiera la confluencia con las llamadas «mareas» regionales

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