«Un gallo sin huevos no es un gallo»

IGNACIO RUIZ QUINTANO
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HOY es fácil salir en los papeles: sólo tienes que decir «p...» y, como éste es un país levítico, te sacan en los titulares.

«Setenta puntos es una p... barbaridad», dice Guardiola, el muchacho indeciso del Barça. «Esto es algo de p... madre», dice Joe Biden, ese asistente de Obama que se parece a Paquito Esplá; lo dice porque aprueban una reforma sanitaria que los hará pasar a la historia como nuestro Girón por la Seguridad Social. Biden piensa lo mismo que Obama, sólo que después, ya que éste, ante esa reforma tan huera, chirle y hebén como él mismo, había dicho: «Hoy firmo en nombre de mi madre.»

Vivimos en ese clima que Castoriadis describió como el «ascenso de la insignificancia». En política, Zapatero firma en Madrid en nombre de su abuelito y Obama firma en Washington en nombre de su mamá. Y en cultura, el matrimonio Muñoz & Lindo toma el relevo del matrimonio Booth & Booth y su Ejército de Salvación con la pretensión de hacernos lamentar nuestra supuesta indignidad: no podemos leer a Ruano porque era «un escritor fascista»; tampoco podemos leer a Fitzgerald porque «la tenía muy pequeña»; y no podemos ir a los toros porque son «una tortura».

-La valentía hoy -nos recuerda De Benoist- no consiste en denunciar al «fascismo» con setenta años de retraso, sino en arremeter contra lo políticamente correcto.

Fuera de la corrección política, no se sale en los papeles, que, por lo demás, es la cosa más fácil del mundo: basta con soltar un taquito o una bobada. Antes, en cambio, había que montar números verdaderamente extraordinarios. Por ejemplo, dejarse un toro vivo.

De Curro se cuenta que, necesitado de un golpe de marketing, recibió de un astuto empresario una proposición: «Maestro, si queremos que hablen de nosotros, hay que dejarse un toro vivo.» Curro («un poco cuchichi», le decía de él la duquesa de Alba a Jean Cau) meditó y preguntó: «¿En qué pueblo?» Y el astuto empresario: «¿Cómo pueblo? ¡En Madrid, que hay policía, y así no te matan!»

He ahí el origen del Estado de Derecho a la española, que consiste en ir por la vida dejándose toros vivos protegido por la policía: la Educación, el Estatuto, la Eta... ¿Están negociando con la Eta? Con los antecedentes del «Lazarillo, se diría que sí, pues Zapatero, que es el ciego, come de dos en dos y los etarras callan. Pero ¿y Rajoy? ¿No cacarea Rajoy?

Cuenta Ullán una anécdota del pintor Juan Soriano en una panadería polaca de panes en forma de gallo. El panadero le pide al pintor que le dibuje un gallo en su Libro de Oro. Tras obtenerlo, le sorprende que, al pie del gallo, se encuentren dibujados unos huevos. «Le repito que es un gallo», dice Soriano. «Si yo lo hice, ¿cómo no voy a saber que es un gallo?»

El panadero, amoscado, insiste.

-¡Mire usted -concluye el pintor-, un gallo sin huevos no es un gallo!