La fusión tenía un precio

Por José Antonio NAVAS
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Al final, el Gobierno se ha convencido de que la fusión eléctrica tenía un precio. Y, por supuesto, alguien deberá pagarlo. Preferentemente, Rodolfo Martín Villa e Íñigo de Oriol, que por algo son los promotores del proyecto.

El acuerdo de concentración entre Endesa e Iberdrola fue bendecido antes de ser santificado y cuando ha llegado el momento de elevarlo a los altares ha aparecido el TDC con sus rebajas. Resulta que la fusión es tan nociva para la competencia que la empresa resultante deberá tener menor cuota de mercado que la que hoy en día posee la actual Endesa. Con amigos como los del Tribunal de la Competencia, a Rodrigo Rato ya no le hacen falta más enemigos.

El vicepresidente se ha investido de toda su autoridad política y a tenor de los dictámenes ha resuelto que el Gobierno condicione la fusión a los límites impuestos por aquellos que con más independencia y neutralidad se han encargado de defender la competencia. Además, tras el «Tireless», el uranio empobrecido y el mal de las «vacas locas», tampoco es cuestión de hacer méritos en busca de nuevas plagas.

Pero la fusión sigue teniendo un precio y si Endesa e Iberdrola apuestan por mantener el acuerdo, serán sus primeros espadas los que deban rascarse el bolsillo. En realidad, no se trata de hacer frente a ningún dispendio, pero sí de asumir el coste de una operación que exige el respaldo de muchos y muy importantes accionistas. Las Juntas de Fusión que Endesa e Iberdrola deberán celebrar en abril pueden resultar un polvorín si los responsables del proyecto no encuentran nuevos argumentos con los que justificar la operación.

Otra cosa es que antes de llegar a esa fecha, Martín Villa y Oriol decidan abortar la fusión ante la imposibilidad de hacer frente al plebiscito que supone la comparecencia en la asamblea general de socios. Los presidentes de las eléctricas tienen que sopesar si aún están a tiempo de convertir la retirada en una victoria. El Gobierno, desde luego, no se lo va a poner nada fácil.