Fundación Barenboim-Said

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Soy alumno del Conservatorio Superior de Sevilla y representante de alumnos en su Consejo Escolar. Acabo de leer la noticia sobre el presupuesto anual que va a recibir la Fundación Barenboim-Said: tres millones de euros.

Según la Consejería de Cultura y la de Presidencia, destinan ese dinero a promover la cooperación cultural entre Andalucía y Oriente Próximo a través de la música y el pensamiento. En cuanto a la música, sabemos que al menos tienen dos proyectos: la joven orquesta «West Eastern Divan» y la Academia de Estudios Orquestales.

Pues bien, en primer lugar, existen ya cuatro orquestas profesionales en Andalucía (OCC, OCG, OCM y ROSS) financiadas en parte por la Junta, y una orquesta joven (OJA), financiada íntegramente también por la Junta. Me consta que en contadas ocasiones los insuficientes presupuestos de estas emblemáticas orquestas ponen en juego la estabilidad y el desarrollo de sus actividades. Mientras, la «orquesta del Divan», o lo que es lo mismo, la fotografía de Chaves y Barenboim, se puede decir que tiene carta blanca en su presupuesto. Esta joven orquesta la integran unos quince andaluces y el resto, israelíes y palestinos.

Si ya hay una orquesta joven en Andalucía, ¿por qué no invitan a los orientales a tocar con la OJA en vez de hacer una orquesta para ellos? ¿Por qué no invitan a Barenboim a dirigir las orquestas andaluzas en vez de hacer una para él?

Por otra parte, no acabo de entender: ¿no es un conservatorio una academia de estudios orquestales, entre otras cosas? ¿No hay ya cuatro conservatorios superiores en Andalucía (Córdoba, Granada, Málaga y Sevilla)? ¿Será que Barenboim y sus amigos profesores de la Academia de Estudios Orquestales, los solistas de la Ópera de Berlín, que vienen muy de vez en cuando, que se alojan en grandes hoteles y que necesitan de un traductor, no encajan en nuestros conservatorios?

Y para ellos esta costeada academia, mientras el presupuesto de mi conservatorio apenas sobrepasa los veinte millones de pesetas anuales, y todo ello sin calefacción, sin auditorio, sin órgano, sin aulas suficientes. Eso sí, en nuestro conservatorio encajan profesores que son sometidos a un baremo de «méritos», donde un buen curso de cocina, de primeros auxilios, etcétera, les puede asegurar una plaza de cátedra en un conservatorio superior. ¿Por qué juegan con la Paz y la Cultura?

Rafael Ruibérriz de Torres.

Sevilla.