Manifestación a favor de la unidad de España en el Paseo de Gracia de Barcelona
Manifestación a favor de la unidad de España en el Paseo de Gracia de Barcelona - PEP DALMAU
Editorial ABC

La fuerza de la Cataluña plural

La multitudinaria manifestación del domingo en Barcelona fue un ejemplo de pluralidad, convivencia y concordia frente al discurso de frustración y enfrentamiento del separatismo

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Los manifestantes, fueran un millón o cuatrocientos mil, que ayer secundaron masivamente la convocatoria de Sociedad Civil Catalana demostraron que la oferta de convivencia y concordia que contiene la Constitución de 1978 es mucho mejor que cualquier declaración unilateral de independencia. La unidad que exhibieron dirigentes políticos de toda ideología y ciudadanos de toda condición desmiente a quienes siguen obsesionados con la idea de que la reacción del Estado frente al separatismo ha sido una iniciativa partidista del PP. Ayer la realidad era otra, mucho más rica, plural y diversa que la uniforme que quiere imponer el nacionalismo totalitario. La presencia conjunta de un ex secretario general del Partido Comunista -Paco Frutos, demoledor contra la izquierda filonacionalista-, del exministro Josep Borrell y de los líderes del PSC, por vez primera, del PP y de Ciudadanos es un bálsamo para la crispación que han provocado los separatistas y la esperanza para un futuro distinto en Cataluña. La arriesgada apuesta de Rajoy de convocar elecciones autonómicas en el primer día posible según la legislación electoral debe fructificar políticamente en una mayoría parlamentaria alternativa al nacionalismo. El 155 no es burocracia administrativa, sino política de Estado. El debate en Cataluña no se sustenta entre izquierda y derecha, sino entre autonomistas y separatistas, porque desde el pasado viernes, el autogobierno de la Generalitat debe ser la bandera del constitucionalismo, frente al golpe que el separatismo quiso asestar a la Constitución y al Estatuto catalán. Se acabó el mito de que sólo se puede gobernar Cataluña con postulados nacionalistas. Se acabó el mito de que Cataluña es nacionalista o no es Cataluña. Se acabó el mito de la Cataluña agraviada por el Estado. Cataluña ha sido maltratada por un separatismo insolidario que ha buscado en la independencia la coartada para su perpetuación en el poder y para el conflicto permanente que les justifique.

Estas semanas de renacimiento constitucional de España, liderado por el discurso histórico de Felipe VI, debe servir a los dos grandes partidos, PP y PSOE, para enfocar el futuro de Cataluña sin prejuicios recíprocos y sin prejuicios hacia Cataluña. Tanto PP y PSC han demostrado que fueron capaces de pactar con el nacionalismo. La fórmula transversal del PSC con Esquerra Republicana dejó su huella histórica en el inicio del declive socialista. Ahora, socialistas y populares deben demostrar que pueden pactar entre ellos, porque no está escrito en ningún sitio que el nacionalismo catalán siempre deba estar en el gobierno de la Generalitat. Este es el primer mito que ha caído, y no por el 155, sino por los ciudadanos catalanes que ayer reclamaban unidad para que no se repita en Cataluña la misma historia de frustración y enfrentamiento escrita por el separatismo.