Editorial ABC

Fracasa la política de golpes de efecto

Franco sigue en el Valle de los Caídos, Sánchez ya no se trae a inmigrantes de 600 en 600 y los separatistas catalanes siguen amenazando con repetir el golpe

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Se cumple ahora un año del decreto por el que el Gobierno de Sánchez ordenaba el desentierro de Francisco Franco de su tumba en el Valle de los Caídos y su inhumación en otro lugar. Lejos de producirse la exhumación -que el Ejecutivo quería entonces dejar lista al concluir el pasado verano, que luego dijo que a finales de 2018 y más tarde esta primavera- Franco sigue en la basílica de Cuelgamuros y el traslado de sus restos, pendiente de un complejo proceso judicial. Fue esta medida uno de los dos golpes de efecto con los que se estrenó el Gobierno socialista. El otro fue traerse a España a los 600 inmigrantes del buque Aquarius. Con la primera, al parecer, «la democracia española iba a recuperar su dignidad», y con la segunda, «marcaría el camino» a Europa en el desbarajuste político y el drama humano de la inmigración ilegal. Un año después hemos comprobado la caótica gestión socialista en torno al Open Arms, que tras tres o cuatro vaivenes se ha saldado con el envío de un buque de la Armada a Lampedusa para recoger a quince personas. Estos dos ejemplos ponen de manifiesto que el primer proyecto político de Sánchez se basaba solo en la propaganda y los golpes de efecto, todo ello embadurnado con un barniz mesiánico: las fotos de las manos «determinantes del presidente» o montado en el Falcon, el libro de autobombo, los tours de ciudadanos por La Moncloa, el número del besamanos en el Palacio Real... Pronto se demostró que casi todo era una operación de imagen orientada a encumbrarle como líder pero destinada a embarrancar, como así fue en la primera prueba de fuego (los Presupuestos) que tuvo que pasar. En su proyecto personal no le importó ser aupado por fuerzas que persiguen la ruptura de la unidad de España. Pero eso duró lo que duró. Hoy, Franco sigue en el Valle de los Caídos, Sánchez ya no se trae a inmigrantes de 600 en 600 y los separatistas catalanes siguen amenazando con repetir el golpe. Todo lo iba a rreglar y catorce meses después, y con el único rédito de una victoria insuficiente el 28-A, ahora no tiene quién le apoye un segundo mandato.