Firmas

Si los candidatos a diputados se ponen a firmar Constituciones, ¿por qué no se iban a poner los candidatos a novelistas a firmar Quijotes?

Ignacio Ruiz-Quintano
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En el día de San Jorge la derecha de Madrid puso a su candidata por Barcelona a firmar ejemplares de la Constitución 78 en la Rambla Cataluña.

La Constitución 78 no es política (reglas del juego y sanseacabó), sino ideológica. Eso significa que en el paraíso que describen siempre anda suelta una serpiente, y así se vio aquí cuando el Rumasazo («Tó pa’l pueblo», en resumen de Guerra), perpetrado con el «voto de calidad» de Manuel García Pelayo, hombre, al fin, bien orgulloso de la mecánica alemana de la Constitución 78 y sus espantosas gárgolas góticas, como ésa del «Estado social de Derecho», tomada del socialdemócrata Hermann Heller, que suena a música de Kraftwerk y que gustó mucho aquí, dado

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