Del filósofo como dinamitero

No es un oficio grato el de filósofo. Se agota en destruir, destruir, destruir. Y no edificar nunca

Gabriel Albiac
Actualizado:

Yo, que he dedicado toda mi vida a la filosofía, siento elevarse en mí un malestar que acaba en ira cada vez que oigo hacer su elogio. Vuelve a suceder ahora. ¿La excusa? El retorno de la asignatura que lleva su nombre a las aulas de la enseñanza media. Retorno razonable, en el caso de que cumpla su condición de leer a los clásicos griegos. Retorno que se trocará en burla, si triunfa esa sobredosis de melaza de quienes se extasían repitiendo las consabidas excelencias de «un saber universal» o de un sabio aprendizaje de morales ciudadanas. Necedades. En guerra contra las cuales nació la filosofía. La filosofía no salva, condena.

Digámoslo sin lugar a equívoco. Si para algo la

Gabriel AlbiacGabriel AlbiacArticulista de OpiniónGabriel Albiac