Postales

¿Una farsa?

Con los nacionalistas nunca se sabe si van de broma o de veras

José María Carrascal
Actualizado:

Han superado al carterista que, descubierto, se puso a gritar «¡Al ladrón, al ladrón!», pues ellos, además, apuntan a sus perseguidores. Me refiero, naturalmente, a los líderes nacionalistas catalanes procesados. El último acto, bueno, el penúltimo, queda la sentencia, de su juicio estuvo a la altura de su bizarro desarrollo: los acusados se convirtieron en acusadores, arremetiendo contra fiscales, jueces, procedimiento judicial, y la democracia española, entre gimoteos, golpes en el pecho, amenazas veladas y continuas contradicciones. No sé si lo habían apalabrado con sus abogados, algunos de los cuales habían adoptado también tan heterodoxa línea de defensa, pues estaban tirando piedras contra su propio tejado, ya que hasta un lego en leyes sabía que no era la mejor forma

José María CarrascalJosé María CarrascalArticulista de OpiniónJosé María Carrascal