Cambio de guardia

Evita y el Doctor Sánchez

Juegan Montero e Iglesias con ventaja: no fingen ser infantiles, lo son. No así Sánchez

Gabriel Albiac
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Antes de que, en el año 410, los bárbaros de Alarico entraran en Roma, Roma era ya bárbara. Antes de que el populismo devore lo que fue corrupta socialdemocracia, el PSOE es ya un populismo. Sin más programa que el retrato de Sánchez.

Destruido por él el socialismo, un solo populismo debe heredar ahora su bolsa de votos. Se abre un guión ambivalente. La marca PSOE se trocó en rémora. El saqueo que, bajo esas siglas, fue practicado en Andalucía pone difícil aun la fidelidad de los más fieles. Los de Iglesias carecen de tal patrimonio corporativo. Pero el emputecimiento de la marca trueca esa carencia en ventaja. Luchan por la misma clientela. Ha de sobrevivir uno.

De ambos protagonistas,

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