EUROPA, BORRELL Y LOS TRABALENGUAS

Por LUIS IGNACIO PARADA/
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JOSEP Borrell, presidente del Parlamento Europeo está hecho un lío. Ayer ha dicho que propondrá al Buró Político de la Eurocámara que se permita a los eurodiputados españoles intervenir en catalán, vasco o gallego si así lo desean, aunque el actual Reglamento les impida beneficiarse del derecho a una traducción. Hace dos semanas había advertido, en su discurso de investidura que, independientemente de su opinión personal, deberá velar por la aplicación del Reglamento que no permite el uso de lenguas no oficiales en la cámara. Y hace unos días, en un almuerzo informativo organizado por la Asociación de Periodistas Europeos, había precisado que el reglamento de la Eurocámara garantiza el derecho a expresarse en alguna de las lenguas oficiales de la UE, pero que ello no tiene por qué impedir el uso del resto de lenguas si se interpreta el Reglamento de forma amplia. O sea que, independientemente de su opinión personal y velando por la aplicación del Reglamento ha decidido pasarle la patata caliente al Buró político de la Eurocámara.

La noticia no dice en qué lengua ha hecho la petición: Borrell domina varias, incluso los trabalenguas. Pero sabiendo que casi el 40 por ciento del Presupuesto anual del Parlamento Europeo se dedica a financiar el coste del sistema de multilingüismo y que eso supone un gasto diario de 2,2 millones de euros, seguro que ha demostrado su espíritu ahorrador haciéndoles llegar su mensaje por señas o mediante el código Morse, que son baratos. También podría haberlo hecho con los signos de los sordomudos o en el lenguaje de los abanicos. Si cualquiera de estos sistemas prosperara nos ahorraríamos el pastón que ahora nos gastamos en traducir las aburridas deliberaciones de un Parlamento tan poco operativo como el europeo, que ya tiene veinte lenguas oficiales y a sus señorías les parecen pocas. El que quiera caprichos que se los pague de su bolsillo.