Editorial ABC

Esto sí es una fórmula de progreso

La propuesta de Ayuso, con bajada de impuestos, medidas liberalizadoras, tolerancia cero contra la corrupción y mayor eficiencia pública en asuntos sociales, puede ser la hoja de ruta de un futuro gobierno de la nación

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La Comunidad de Madrid que presidirá Díaz Ayuso es la antítesis de lo que representa el PSOE de Sánchez y sus potenciales socios de Gobierno, cuyos discursos, imbuidos de falso buenismo y cínica superioridad moral, hablan mucho de progresismo y bienestar social, pero, una vez puestos en práctica, obtienen el resultado contrario. La candidata del PP desgranó ayer las claves de su programa en el discurso de investidura, pero también aprovechó la ocasión para lanzar mensajes en clave nacional, evidenciando que Madrid, como Andalucía, servirá como campo de pruebas de un futuro gobierno de centro-derecha para toda España, además de ejercer una importante labor de oposición y contrapeso territorial. Ayuso destacó su capacidad de diálogo frente a la incompetencia de los socialistas para formar gobierno, al tiempo que se comprometió a «gobernar para todos» y a defender la unidad nacional, a diferencia del sectarismo de Sánchez y sus potenciales aliados.

Y eso sin contar el gesto dedicado a las víctimas del terrorismo, cuya defensa será una prioridad en acertada respuesta a los aberrantes homenajes de Bildu a los etarras. Pero si algo caracteriza a Madrid es la eficiente gestión bajo los mandatos del PP, cuyo legado Ayuso se comprometió a mantener y mejorar mediante tres principios básicos: libertad, impuestos bajos y una mayor eficiencia pública. La histórica rebaja fiscal que anunció, de hasta 5,5 puntos en el tramo autonómico del IRPF, junto al aumento de las deducciones para jóvenes, familias y autónomos, consolidará a Madrid como la región con los impuestos más bajos de España, tras ser pionera en la eliminación de Patrimonio, Sucesiones y Donaciones. Además, los madrileños seguirán disfrutando de la libre elección de colegios y centros sanitarios, mientras se mejora la atención a la tercera edad, se refuerzan los servicios básicos y se amplía la red de transporte público.

Si a ello se suma su compromiso con el equilibrio presupuestario, la tolerancia cero contra la corrupción -como propósito de enmienda tras los episodios conocidos- y la continuación de un ambiente favorable a la creación de riqueza y empleo, el proyecto de Ayuso, gracias al respaldo de Cs y Vox, se sitúa en las antípodas de lo que propone Sánchez para España con el apoyo de Podemos y nacionalistas. Madrid es una historia de éxito, ya que se ha convertido en la locomotora económica del país y en la región más rica, cosechando los mayores estándares de bienestar social y calidad educativa, sanitaria y asistencial. La senda que en su día emprendió Madrid y cuyo rumbo continuará Ayuso, con el apoyo de Cs (que no debiera perderse en intentar marcar distancias con el PP, como ayer hizo Aguado), sí es una fórmula de progreso, y no el progresismo de boquilla de la izquierda.