Editorial ABC

El Estado de Derecho, en peligro

El separatismo quiere expulsar a los constitucionalistas de Cataluña. Su triunfo o no, es buena parte de lo que se juega España el próximo día 28 en las urnas

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Anoche comenzó la que seguramente sea la campaña electoral más decisiva de los últimos años si tenemos en cuenta lo que anda en juego, nada menos que la formación de un gobierno que afronte sin complejos ni hipotecas el reto de preservar la soberanía de los españoles sobre la integridad territorial de la nación y la salvaguarda de su Estado de Derecho. Para estas dos tareas cruciales, Sánchez está claramente descartado, vista su complacencia con partidos que persiguen la destrucción de España. Y ese comienzo tuvo como aperitivo precisamente una agresión al sistema de libertades, con el escrache violento de un grupo de independentistas a Cayetana Álvarez de Toledo y políticos populares y de otros partidos, que habían acudido a dar una charla a la Universidad Autónoma de Barcelona, invitados por una asociación de estudiantes no partidarios del separatismo. Aterra pensar cómo es el día a día de los estudiantes de esa asociación, pero reconforta su valor y entrega a la causa de la libertad.

Las imágenes de la visceral reacción de los alborotadores hablan por sí solas de cómo el separatismo y la izquierda se han apropiado de la Universidad y, por extensión, de los espacios públicos en Cataluña. No es un mal privativo de la Universidad catalana. También en otras regiones la izquierda ha querido hacer de su capa un sayo, repartiendo salvoconductos que habilitan o no para hablar en las instalaciones académicas. Es este un mal ya casi endémico que habla muy mal de la libertad y el libre pensamiento en nuestras Universidades, donde quien no comulga con esa posición sectaria es tomado (y tratado) como un apestado, a empellones e insultos. Cabe recordar que el propio Iglesias, otro socio de Sánchez, participó, durante su etapa como profesor, de estos actos de acoso e intolerancia.

Visto este nuevo episodio de acoso a los constitucionalistas, de gravísimo alcance por lo que significa, es urgente la recuperación de las libertades en Cataluña, el rescate de los derechos de los que se han apropiado el separatismo y la izquierda. Se trata de una tarea de Estado para la que parece incapacitado el líder del PSOE por su política de complacencia con todos los radicalismos que habitan en las Cortes y que le sirvieron de pértiga para saltar a La Moncloa. El separatismo -con el socorro del movimiento podemita, de inspiración antisistémica- quiere expulsar a los constitucionalistas de Cataluña. Y para tal fin ha tejido un entramado de intolerancia (de la Generalitat del lazo, a la Universidad, pasando por los CDR) con el que avanzar hacia un régimen de pensamiento único. Su triunfo o no, es buena parte de lo que se juega España el próximo día 28 en las urnas. Por eso estas elecciones son cruciales para los españoles.