Lo que está «out» o «in»

LA sensación de verano reequilibra cada año lo «in» y lo «out» en preparación

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LA sensación de verano reequilibra cada año lo «in» y lo «out» en preparación del apurar hasta el fondo las vacaciones y sus placeres. Todo es muy ecléctico, hasta el punto de que ni tan siquiera hay canción de verano. Entre lo completamente «out» tenemos la discriminación positiva, el Estatut, las apariciones de Zaplana en televisión, las políticas sociales, el Tratado Constitucional europeo, los tejanos planchados, los tejanos raspados, el catolicismo sacristanesco, la dimensión de José Blanco, la Alianza de Civilizaciones, la opinión exhortativa, el efecto invernadero, TVE, los comentaristas castizos, leer prensa francesa, chatear con soldados en misión de paz, los Balcanes, el anticlericalismo, decir que la inmigración se evita invirtiendo en Marruecos, las mechas, ir bronceados antes de tiempo, el universo de Almodóvar, presumir de las paellas que uno hace, las camisetas del Mundial, el Mundial, la gran novela americana, Antonio Tabucchi, el «after shave» intenso, Hammas, las sardinas en el chiringuito, las pizzas a domicilio, el victimismo, leer novelas ahistóricas, los políticos sin sentido de la Historia, babear cuando habla Hugo Chávez, consultar «Gara», dejarse la perilla, suponer que los viejos rockeros nunca mueren.

Están «in» el programa «Cámara Café», Lucía Figar, las centrales nucleares, el catolicismo chestertoniano, fumar Partagás del cuatro, los libros del Papa Ratzinger, las boleras, el traje de baño «maillot», la coca mallorquina de verduras, el antirelativismo, el champán Pol Roger, las alcaparras, viajar en tren, el elitismo, las piscinas de agua salada, apostar en las carreras de caballos, los higos chumbos, el «look» Audrey Hepburn, el sofrito meloso, las cartas de lord Chesterfield a su hijo, conocer a alguien que es primo segundo de un confidente de Rubalcaba, los pendientes sobrios, decir que la política española podría ser más discreta, sospechar que la filosofía sólo es para filósofos, regresar al «meyba» clásico, asumir que las novelas de hoy aburren, disculparse de todos los conciertos de verano, acarrear la biografía de Mao, volver a los discos de Paul Anka, tratar de usted a los camareros, apercibirse de la noche de San Lorenzo, encargarle «The Wall Street Journal» al quiosquero.

Más cosas «out»: ir a Cancún, la deconstrucción culinaria, el aeropuerto de Barcelona, la diplomacia improvisada, mirar telediarios, el estado de la Nación, el cine porno de madrugada, las bermudas, el ceño de Rafael Simancas, el café tibio en los desayunos de trabajo, comprender al hijo ecologista, creerse que en Ibiza se liga, la filatelia, las novelas de Dan Brown, cualquier referéndum, llevar la bandera de la Unión Europea en el velero, las gafas aerodinámicas, el golf a precios populares, llevar la camisa desabrochada hasta el ombligo, ser más «neocon» que los neoconservadores, el adulterio de fin de semana, casarse con velo en el juzgado, hojaldrarlo todo, el cruzado mágico, leer el Corán para entender lo que quiere Bin Laden, las sandalias de goma, la sangría, empecinarse en el feminismo de ayer, tomarse la tensión en un balneario, jugar al dominó con un ex ministro, criticar el veraneo de Zapatero con salsa rosa, rascarse la entrepierna en la cubierta del yate, fardar de amigo pinchadiscos, ponerle chocolate blanco al salmorejo, ir a misa en chándal, llevarse a la playa un mamotreto de José Luís Sampedro, tener una novia que aguantó dos semanas en un concurso televisivo.

Otras cosas «in»: el «point system» para control de la inmigración, decir que Sarkozy es un aventurero, los manteles a cuadros rojos y blancos, la cerveza helada, releer a Baroja, leer la biografía de Baroja escrita por Sánchez Ostiz, Dean Martin, el pasodoble, las viejas películas de Walt Disney, las clases de corte y confección, el té frío, la langosta a la plancha, acordarse del zulo de Sadam Husein, tener por amigo un empresario chino, ser de la clase media de siempre, el amor platónico, la tónica con vodka, leer cuentos de terror a los niños, veranear en casa.

vpuig@abc.es