Editorial ABC

Los españoles merecen un debate a dos

Pedro Sánchez solo accede a mantener un debate con los candidatos de PP, Cs, Podemos y Vox en una cadena de televisión privada, perteneciente por cierto al grupo editorial que le ha editado su libro

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No hace tanto tiempo desde que Sánchez acusaba a Rajoy de «despreciar la democracia y a los españoles» por no someterse a un cara a cara con el jefe de la oposición, puesto que entonces ocupaba el líder socialista. Ahora es Sánchez quien destroza (una vez más) su propio mensaje y elude debatir con Casado, el líder de la oposición que tiene cincuenta escaños más que Sánchez en el Congreso. Haciendo gala de la desconcertante dualidad de su discurso, de la que nos alertó Carmen Calvo -al parecer, unas veces habla como Pedro Sánchez y otras como jefe del Ejecutivo-, el secretario general del PSOE solo accede a mantener un debate con los candidatos de PP, Cs, Podemos y Vox en una cadena de televisión privada, perteneciente por cierto al grupo editorial que le ha editado su libro «Manual de resistencia».

Desprecia así Sánchez a la televisión pública, esa que dijo que con él en La Moncloa iba a recuperar su prestigio y neutralidad, tarea en la que evidentemente ha fracasado, primero porque RTVE pierde audiencia aceleradamente y segundo, porque la dirección del ente -que él colocó a dedo- trataba de excluir a Vox de un debate a cuatro, pese a que todas las encuestas (incluida la del CIS) dan al partido de Abascal un apoyo relevante de los españoles. No debiera quedar Sánchez como un ejemplo de tolerancia al admitir a Vox en ese debate, pues en realidad el formato a cinco le resulta mucho más cómodo. Lo que está haciendo el líder socialista es huir del cara a cara que esperan todos los españoles entre los dos únicos candidatos que tienen posibilidad objetiva de presidir el Gobierno de España. De este medroso gesto también toman nota los ciudadanos, pues revela su tacticismo partidista, ese interesado tejemaneje con los tiempos y las formas con que se comporta un político entregado a su propia conveniencia y no al interés general de los españoles.