La Tercera

España y la maldición del paro

«Las políticas necesarias para reducir el paro, en las que confluyen cuestiones educativas, de regulación laboral, de gestión de las políticas activas de empleo y de impulso a la creación y crecimiento de las empresas, requieren de consensos parlamentarios que en las actuales circunstancias de fragmentación política son más difíciles que nunca»

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Como si se tratara de una maldición ancestral, en España damos por sentado que el porcentaje de parados sobre población activa difícilmente podrá bajar de los dos dígitos. Recordamos como un espejismo aquel 8 por ciento previo a la crisis y tendemos a aceptar como inevitables las recientes previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI), augurando un estancamiento en el 14 por ciento durante los próximos dos años (ahora estamos en el 14,7). Quizás algún día seamos capaces de volver a aquel 8,2 por ciento de 2007, pero nadie apuesta por que podamos bajar de ahí, y mucho menos regresar a aquel 5 por ciento del inicio de la Transición, un guarismo que podríamos considerar como cercano al pleno empleo.

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