Editorial ABC

España, orgullosa de sus ejércitos

Las Fuerzas Armadas realizan una labor crucial al garantizar la seguridad de los españoles, custodiar el Estado de Derecho y contribuir en el exterior a hacer el mundo más seguro. Y así lo reconoce el pueblo español, como ayer se comprobó en Sevilla

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Las decenas de miles de personas que asistieron ayer en Sevilla al tradicional desfile para conmemorar el Día de las Fuerzas Armadas (FAS) evidencian, una vez más, el enorme respeto y cariño que profesa el conjunto de la ciudadanía hacia los miembros del Ejército, garantes de la defensa y unidad de España. El acto, presidido por el Rey, tuvo, además, un significado muy emotivo, ya que se rindió un especial homenaje a los 186 militares fallecidos en misiones internacionales, en presencia de sus familiares, con motivo de los 30 años que el Ejército lleva defendiendo la paz en el mundo. Las FAS desempeñan una labor crucial, aunque no siempre reconocida, puesto que, más allá de garantizar la seguridad de los españoles, son las encargadas de salvaguardar, en última instancia, el Estado de Derecho y el orden constitucional, cuyo cumplimiento posibilita el actual marco de derechos y libertades. De ahí la importancia de esta celebración tanto para dar a conocer su labor como para alabar los éxitos cosechados, que son muchos.

Especial mención merecen las más de 80 operaciones desarrolladas en el exterior durante estas tres décadas en coordinación con la ONU, la OTAN y la UE, donde cerca de 160.000 militares se han jugado la vida llevando cosida al hombro la bandera de España para hacer de este mundo un lugar más justo y seguro. La primera misión tuvo lugar en Angola en 1989 y desde entonces el papel y el prestigio que han ido recabando los Ejércitos a nivel internacional no ha dejado de crecer. A su extraordinario trabajo de cooperación y ayuda humanitaria en el tercer mundo se suma su compromiso con la paz y la seguridad global. Y todo ello haciendo gala de una entrega, profesionalidad y eficiencia que es un motivo de orgullo nacional. Prueba de ello es el reconocimiento y la gratitud que han expresado los beneficiarios de dichas misiones. Su intervención en los Balcanes, Afganistán, Irak o el Líbano son algunas de las aportaciones más importantes de las tropas españolas a la estabilidad mundial.

En la actualidad, las FAS están presentes en 15 misiones, con más de 2.500 militares y guardias civiles en cuatro continentes, y con el foco puesto en la lucha contra el terrorismo yihadista, la mayor amenaza que afrontan hoy el mundo en general y Occidente en particular. Pero es que, además, desempeñan una función permanente en defensa de la soberanía nacional al garantizar tanto la integridad territorial del país como el mandato constitucional. Y lo más loable es que el Ejército cumple su cometido contra viento y marea, a pesar de los recortes, con uno de los presupuestos en Defensa más exiguos de la OTAN, y de las injustas campañas orquestadas por la izquierda y el independentismo en su contra. Por eso no hubiera estado de más la presencia del presidente del Gobierno ayer en Sevilla, en la gran fiesta que rinde homenaje a quienes tan lealmente sirven a España.