España, historia de éxito

«Con la Constitución, el tren de las revoluciones pasó en el 78 y España se subió a él, gracias, fundamentalmente, a que se instalaron la concordia y el deseo de mirar hacia el futuro. Es pertinente pues observar de dónde veníamos, todo lo que hemos conseguido, y todo lo que podemos perder»

Carlos Herrera
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Pocos días atrás España ha celebrado, ante el razonable orgullo de unos y el áspero desentendimiento de otros, los cuarenta años de la Constitución de 1978, la que impulsó el Rey Don Juan Carlos y la que confeccionaron un puñado de redactores de innegable envergadura política y jurídica. Un simple vistazo a la realidad de ambas Españas, la de antaño y la de hogaño, vuelca una cascada de datos que, de entrada, puede provocar una reacción escéptica en todos aquellos que desconfían de la espectacular progresión de nuestro país. En todos los órdenes.

La transformación de España no ha sido solo la consecuente evolución que los tiempos normalmente contemplan; ningún país del mundo, salvo dramáticas excepciones, se parece hoy a

Carlos HerreraCarlos HerreraArticulista de OpiniónCarlos Herrera