España exterior: Davos como ejemplo

La creciente internacionalización de las empresas españolas es uno de los rasgos

POR AMANCIO FERNÁNDEZ
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La creciente internacionalización de las empresas españolas es uno de los rasgos más sobresalientes y esperanzadores de la economía española de los últimos años. Una presencia nutrida y de éxito desde las finanzas a la construcción, los servicios, las inmobiliarias, el textil, o los bienes de equipo. Pero esta realidad no se ve reflejada en igual medida en los foros internacionales de poder y de debate. El ejemplo último es el Foro de Davos. Con escasa presencia española, aunque con nombres notables, y una desalentadora acción de prédica y apoyo desde el Gobierno o las organizaciones sociales y empresariales.

Repartir las culpas

Y aunque en este y otros foros se ventilan muy importantes intereses para empresas, Gobiernos y naciones, y aunque las causas de estas ausencias son tan variadas como el reparto de posibles culpas, la cuestión es que empresarios, gestores, artistas, científicos, políticos o pensadores españoles no están en número suficiente en esos organismos, asociaciones o clubes de renombre en consonancia con el peso que España tiene en el mundo económico, político o cultural. A pesar de algunos brillantes casos -Rodrigo Rato en el FMI y algún otro- o la cada vez más nutrida cifra de directivos españoles en multinacionales, apena ver que no lo impulsa, al contrario, este Gobierno con su alarmante aislamiento internacional.

Así sucede también este año en Davos donde el influyente World Economic Forum debate sobre energía, globalización, terrorismo, comercio, cambio climático, sociedad de la información... asignaturas esenciales para España. Y si la representación del Gobierno es pobre, tampoco la empresarial está a la altura. Por eso son aún más plausibles las presencias, casi siempre de los mismos. Este año por Davos se ha visto a Ana Patricia Botín, asidua a varios foros y llamada a ser la sucesora en el Santander, y a un cada vez más internacional Rafael del Pino,

Trilateral, Club de Roma...

Igual puede decirse de otros foros de debate y poder en los que hubo antaño quizá mayor presencia. Desde el Club de Roma, con ilustres representantes como Isidro Fainé o Ricardo Díez Hochleitner, o la Trilateral en la aparece también Ana Patricia Botín, Antonio Garrigues Walker, Alfonso Cortina, Nemesio Fernández-Cuesta o Abel Matutes. También escasa es y ha sido la presencia española en el controvertido y poderoso Club Bilderberg y en otros foros de poder. Ausencias que se pagan muy caras en influencia, negocios y capacidad de estar en la ola.

Los de aquí

Tampoco los foros empresariales de aquí han conocido siempre tiempos de esplendor, aunque hayan hecho una impagable labor de debate. Desde el influyente Círculo de Economía en Barcelona, a la APD, el Círculo de Empresarios o el Instituto de Estudios Económicos, Impulsarlos es una buena fórmula de diagnosticar problemas y proponer soluciones. Algo que no le sobra a la economía y a la sociedad española.

¿Imprevistos en Endesa?

Que se asombra con casos como el interminable culebrón de Endesa que ahora parece que entra en la cuenta atrás. Salvo imprevistos, que los puede haber aún y gordos. Con Gas Natural, noqueada en su momento, que ha vuelto a respirar y que con división de opiniones baraja otra vez alternativas -la A y la B- . Y con Acciona empujando a todo tren el plan A, con el B muy claro: vender si no llegan a gestionar. Eso sí, con buenas plusvalías que a lo mejor no les bastan a un José Manuel Entrecanales que busca aliados para vencer a una E.ON que se ya cree ganadora. Pero también este fin de semana se trabaja en Acciona y dicen que habrá noticia. Todo es posible también en Caja Madrid, en la que Miguel Blesa sigue atento a los avisos que le llegan desde dos o tres frentes: unos buscan salvar el honor patrio y quedarse en Endesa y otros por salir con las plusvalías. Otra vez las Cajas y sus «tutores». Cajas que, sin embargo, lucen buenas cifras. Caja Madrid ganó 1.032 millones de euros en 2006, un 22% más. Y La Caixa, también metida de hoz y coz en esta opa, dobló ganancias hasta llegar a 3.025 millones de euros, de ellos 1.052 por extraordinarios generados por su cartera industrial a la que Ricardo Fornesa e Isidro Fainé darán un cambio total.