Así se escribe la historia

¿Hay alguien que no tenga un hermano, primo, tío, sobrino o incluso progenitor o

Por RAMÓN PÉREZ-MAURA
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¿Hay alguien que no tenga un hermano, primo, tío, sobrino o incluso progenitor o hijo del que preferiría ignorar su existencia? En el lamentable caso de Víctor Manuel de Saboya, se ha generado una «deriva búlgara» del asunto. Con sólo la atenta lectura del sumario bastaría para entender hasta qué grado es una barbaridad lo que se está diciendo sobre Simeón de Bulgaria. Los hechos son simples: un «empresario» italiano, Pierpaolo Ceriani, es grabado telefónicamente conversando con Víctor Manuel y apremiándole para que consiga que su primo Simeón de Bulgaria les dé una contrata a cambio de una comisión. La negativa ya recibida del entonces primer ministro búlgaro es apostillada por Víctor Manuel con un «así va ese país». Es decir, Simeón no sólo no es investigado en el caso, sino que la referencia a él es la de un procesado, Ceriani, que quería incitarle a delinquir y con su compinche, Víctor Manuel, se desespera por la negativa del búlgaro.

Con esos mimbres, una televisión pública española hizo el sábado un cesto con el que abrió su informativo de mediodía diciendo en titulares que Simeón estaba siendo investigado en el caso de tráfico de prostitutas que afecta a Víctor Manuel. Fabuloso: de rechazar mordidas a proxeneta, un paso.

Como era previsible, los programas basura que llenan las televisiones públicas y privadas españolas se han abalanzado sobre el caso. Las cámaras se han puesto de guardia a la puerta de los domicilios de sus hijos. Ayer mismo, uno de los más abyectos en este género ofrecía imágenes de una acosada nuera de Simeón que intentaba puntualizar el caso con contundencia. Inútil. Sus palabras fueron tapadas por la introducción del presentador que afirmó que la señora, a partir de ahora, «en lugar de vestir trajes de Versace», tendrá que «llevarlos de putón». Literal.

El escándalo Saboya ha ocupado mucho espacio en los medios de toda Europa. Lo cual es comprensible a la vista de la gravedad de los hechos que se imputan a un indigno Príncipe del que ya su propio padre abjuró. Mas son los medios mediterráneos los que han mostrado especial interés en meter en el mismo barco a un primo del Saboya, Simeón, que desde hace décadas se esfuerza por mantener distancias con él.

Los problemas de honor asaltan a las figuras públicas cada día, en la política, las artes, el periodismo y tantas otras. Éste es un buen ejemplo de cómo vivimos en una sociedad en la que se vilipendia el honor de alguien que nunca ha dado lugar al más mínimo escándalo. Porque convendremos todos que si cada jefe del Gobierno del mundo que haya sido objeto de un intento de corrupción o influencia ilegítima por parte de terceros tuviera que ser procesado, todos los ex primeros ministros del mundo, todos, estarían en la cárcel. Nadie aceptaría ser servidor público.